Imagen de archivo de Altea, Costa Blanca, Alicante
Los polacos buscan viviendas en Alicante ante el temor de un ataque ruso
La tensión geopolítica en Europa del Este ha reavivado el interés de los ciudadanos polacos por adquirir vivienda en la provincia de Alicante. El episodio más reciente, la incursión de drones rusos en el espacio aéreo de Polonia, ha provocado un incremento inmediato de llamadas y consultas en internet dirigidas a promotoras y agencias inmobiliarias de la Costa Blanca, según la Asociación de Promotores Inmobiliarios de la Provincia de Alicante (Provia).
El fenómeno no es nuevo, pero sí se ha intensificado en los últimos años. Polonia, que tras su entrada en la Unión Europea experimentó un notable desarrollo económico impulsado en parte por su cercanía a Alemania, se ha convertido en un mercado clave para el sector turístico y residencial alicantino. Familias con mayor poder adquisitivo y empresarios buscan en España un entorno estable donde invertir y, llegado el caso, refugiarse.
Los primeros pasos para consolidar esta relación se dieron mucho antes de la guerra de Ucrania. Promotoras alicantinas incluyeron a Polonia en sus planes de promoción exterior y lograron tejer alianzas con inmobiliarias locales. Los resultados no tardaron en llegar: en 2019 ya se contabilizaban más de 600 compraventas de segundas residencias en la Costa Blanca por parte de polacos. La cifra ascendió a 879 en 2021, tras la pandemia.
El verdadero salto se produjo en 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania generó un clima de temor que llevó a muchas familias a diversificar sus opciones de residencia. Ese año se superaron las 2.100 operaciones de compraventa en Alicante, y en 2023 la cifra rozó las 3.000 viviendas, consolidando a los polacos como la cuarta nacionalidad con más presencia en el mercado inmobiliario provincial, solo por detrás de británicos, holandeses y alemanes. En el segmento de la obra nueva, se han convertido incluso en los principales clientes de varias promotoras locales.
El perfil polaco que llega a Alicante
El perfil de comprador polaco combina familias que buscan una segunda residencia para vacaciones con inversores que apuestan por un activo seguro fuera de su país. El precio medio de los inmuebles adquiridos supera los 211.000 euros, situándolos en una franja de mercado de gama media y alta. Junto a ellos, empresarios de diferentes sectores han comenzado a trasladar parte de su patrimonio a la Costa Blanca y a la Costa del Sol, donde han encontrado estabilidad y proyección para sus negocios.
El auge polaco en Alicante se refleja también en el ámbito turístico. Entre enero y agosto de este año, más de 676.000 pasajeros procedentes de Polonia aterrizaron en el aeropuerto de Alicante-Elche, lo que supone un incremento del 20 % respecto al mismo periodo del año anterior. Este flujo sitúa a los polacos como la cuarta nacionalidad extranjera más numerosa en la terminal, por detrás únicamente de británicos, holandeses y alemanes.
La situación recuerda a la de los ucranianos que, desde 2022, también han encontrado en Alicante un lugar seguro. Solo en 2023 compraron alrededor de 1.600 viviendas, impulsados por la necesidad de establecerse lejos de un conflicto que afecta directamente a su país. El hecho de que Polonia sea miembro de la OTAN y se encuentre ahora bajo amenaza directa de Rusia ha generado una alarma similar entre familias con recursos, que ven en la provincia un destino ideal para garantizar su seguridad y la de los suyos.
Los incidentes recientes con drones rusos sobre territorio polaco se interpretan como un nuevo punto de inflexión. Para muchas familias, representan la confirmación de que es necesario contar con un plan alternativo si la escalada del conflicto continúa. Alicante, con su clima, su tejido de servicios y sus buenas conexiones aéreas, se ha consolidado como un destino de referencia en esa búsqueda de refugio.
Costa del Sol y Costa Blanca, las favoritas
Fuentes del sector inmobiliario consultadas por El Debate destacan que la amenaza percibida en Polonia aún es demasiado reciente para medir su impacto real, pero sí reconocen que la tendencia a trasladar patrimonio desde Europa del Este es clara.
En palabras de Yeidy Ramírez, presidenta de Dexter Global Finance, «como operadores que financiamos a promotores, constructores y empresarios en general, es prematuro determinar el impacto que va a tener una amenaza tan reciente como la que siente Polonia, que es de apenas hace unos días. Sí que es innegable, y hemos constatado, que tras el inicio del conflicto Rusia-Ucrania, especialmente en los dos últimos años, se ha incrementado el número de empresarios que han traído su patrimonio y sus negocios para seguir desarrollándolos principalmente en dos áreas: la Costa del Sol y, en efecto, la Costa Blanca».
Ramírez añade que «en líneas generales, en estos dos últimos años, y como consecuencia del conflicto Rusia-Ucrania, se ha acentuado la llegada de empresarios de Polonia o Hungría, de las ex repúblicas soviéticas como Lituania, Letonia o Estonia, y sin duda la llegada de ucranianos. Era una tendencia que se ha acentuado y que se constata principalmente en zonas de costa de Alicante y Málaga».
La directiva también subraya que «cuando combinamos el sector financiero con el inmobiliario vemos que ese conflicto ha motivado y sigue motivando la llegada de empresarios de la Europa del Este, a los que les facilitamos la financiación, pero también de compradores finales de todo tipo de activos inmobiliarios, del ‘middle market’ en términos de precios, pero también del lujo y el ultralujo».