
La catedral de Palencia ha arropado este Miércoles Santo al Cristo de la Misericordia, que ha vuelto a salir en andas después de 63 años
Un viaje a la Semana Santa de Palencia
Recorremos la historia y singularidades de los lugares más emblemáticos de España para adentrarse en la figura de Jesús, su Pasión, Muerte y Resurrección
«Silencio, sobriedad, elegancia, sencillez, solemnidad... La Semana Santa palentina emociona por sí sola». Así la define el portal turístico Somos Palencia. No es de las más conocidas de Castilla y León, a pesar de haber sido declarada de Interés Turístico Internacional en 2012, puesto que es eclipsada por las celebraciones de sus ciudades vecinas, como Valladolid, Zamora, o León.
Los primeros datos que se tienen de su celebración se remontan al siglo XV, cuando se funda la cofradía del Santo Sepulcro, concretamente en 1407. La segunda hermandad más antigua y longeva de la ciudad es la de la Santa Vera-Cruz, que ya había sido fundada en el XIII fuera de la ciudad. Es en 1415 cuando comenzó a recoger testimonio de sus acciones. Por contra, entre sus cofradías más jóvenes se encuentra la llamada Hermandad Penitencial de la Sentencia y Esperanza, fundada en 2011.
En total son nueve las que forman parte de la Hermandad de Cofradías de Palencia y que organizan y dirigen todas las celebraciones. Un rasgo distintivo de la Semana Santa palentina es que, desde el siglo XIX, es cada cofradía la que organiza su propia procesión, y todas las demás se unen a ella en signo de hermandad y unión. A veces solo mediante el acompañamiento de cofrades, que alumbran el paso; pero otras también portando sus pasos.
Las señas de identidad de la semana santera de Palencia son los toques de Tararú –una especie de corneta alargada únicamente palentina– la Llamada de Hermanos –de madrugada, a golpe de vara en la puerta de cada cofradía– y los saludos de Estandartes –cuando se cruzan distintas hermandades lo hacen también sus estandartes como signo de respeto–.
La Virgen de la Piedad, a su paso frente a la catedral de Palencia
La procesión de la Borriquilla del Domingo de Ramos abre la Semana Santa, a la que pone fin el Domingo de Resurrección el Rompimiento del Velo. En esos ocho días, recorren la ciudad los 37 pasos de las nueve cofradías, en 17 desfiles procesionales que se caracteriza por el silencio y el recogimiento. La única que destaca por el bullicio es la Oración del Huerto, aunque solo en determinados puntos de su recorrido. Los bailes y alzados puntuales de los pasos llevados a hombros son ovacionados por los fieles y asistentes.
En Palencia, al igual que en otros lugares de España, existe la tradición de conmutar de una pena a un preso que le quede menos de un tercio de su condena y no tenga delitos de sangre. En señal de agradecimiento, el reo desfila en la procesión del Indulto del Jueves Santo. A modo de 'premio' por su penitencia durante la semana, se reparte el Domingo de Resurrección entre los cofrades palentinos un rosco de anís, almendras garrapiñadas, sopas de ajo y limonadas; para cerrar las celebraciones de la Semana Santa.