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La isla de Ventotene es una pequeña isla italiana conocida en la antigüedad como Pandataria
Pandataria, la isla del destierro para las mujeres de la familia imperial romana
Esta diminuta isla mediterránea, de apenas tres kilómetros de largo, sirvió como prisión para las mujeres de la familia Julio-Claudia, algunas de las cuales acabaron aquí sus días, lejos de Roma
La isla de Pandataria, actualmente llamada Ventotene, se encuentra en el mar Mediterráneo, a unos kilómetros de la costa de Nápoles. La isla tiene tres kilómetros de largo y algo menos de uno de ancho. De origen volcánico y singular belleza, actualmente vive del turismo y la pesca, pero durante el siglo primero fue utilizada como prisión para las mujeres de más alta alcurnia de Roma, condenadas al destierro lejos de la capital.
La primera de las mujeres en sufrir este destino fue Julia la Mayor, hija del primer emperador, Augusto. Obligada a casarse con Tiberio, hijo del primer matrimonio de Livia, su madrastra, la convivencia entre ambos esposos –que se detestaban– fue un infierno. Tiberio se alejó de Roma y Julia comenzó a echarse numerosos amantes, hasta que fue descubierta.
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Julia, obra de Guillaume Rouillé Promptuarii en Iconum Insigniorum
Su padre, Augusto, que había defendido fuertemente la decencia y el decoro en la sociedad romana, la exilió en Pandataria, con la prohibición de ver a ningún hombre y de tomar vino. Julia volvió de su exilio cinco años después, pero tras la muerte de su padre, quedó a merced de su esposo, el ahora emperador Tiberio, que la hizo asesinar.
La segunda mujer en ser condenada al destierro en Pandataria fue la hija de Julia con su segundo esposo, Marco Vipsanio Agripa. Agripina la Mayor estaba casada con el prestigioso general Germánico, pariente del emperador Tiberio. La pareja era extremadamente popular en el Imperio, hasta que Germánico murió en misteriosas circunstancias, y Agripina no dudó en acusar a Tiberio de estar detrás de los hechos.Mientras Tiberio presentaba públicamente sus respetos a una estatua de Augusto, Agripina le llamó hipócrita, por faltar el respeto a la imagen de Augusto en la tierra, es decir, ella misma y sus hijos, descendientes directos del primer emperador. Agripina acabó siendo acusada de conspirar contra Tiberio y desterrada en Pandataria, donde se la dejó morir de inanición.
Uno de los hijos de Agripina y Germánico, Calígula, sucedió a Tiberino en el trono. El joven hizo traer los restos de su madre desde Pandataria a Roma para ser enterrados en el mausoleo de Augusto. El reinado de Calígula ha pasado a la historia como uno de los más infames de la Roma antigua, y entre las muchas cosas que se cuentan de él, se incluye la relación incestuosa y de amor-odio con tres de sus hermanas.
De esas tres hermanas, tras la muerte de su favorita, Julia Drusila, Calígula acabó acusando a las otras dos de conspirar contra él, y las envió, una vez más, a la isla de Pandataria. Allí, ambas pasaron dos años hasta que pudieron regresar a Roma tras el asesinato de Calígula, que fue sucedido por su tío, el emperador Claudio. La más joven de ellas, Julia Livila, no duró mucho tiempo: la intrigante emperatriz Mesalina, esposa de Claudio, se enemistó con ella y la acusó de mantener un adulterio con el filósofo Séneca, siendo ejecutada. La otra hermana de Calígula, Agripina la Menor, se casó con Claudio tras la caída en desgracia y muerte de Mesalina.
Claudio murió, según dicen, envenenado por la propia Agripina, subiendo al trono su hijo Nerón, habido de un matrimonio anterior. La jugada no le salió tan bien como esperaba, porque Nerón pronto se enemistó con su madre y trató de asesinarla en repetidas ocasiones. En una de ellas, la invitó a un paseo en barco, pero después lo hizo hundir con ella a bordo. Agripina, que durante su exilio en Pandataria se había convertido en una excelente nadadora, pudo escapar y alcanzar la costa a nado. Sin embargo, Nerón consiguió acabar con su vida después de varios intentos.
Agripina la Menor, su madre, no fue la única víctima de Nerón. Casado con Octavia, hija del emperador Claudio y de Mesalina, Nerón necesitaba deshacerse de ella para poder contraer matrimonio con Popea, su amante, que estaba embarazada. Para ello, acusó falsamente a Octavia de adulterio, y ésta fue desterrada a Pandataria. El pueblo de Roma protestó públicamente contra esto, ya que Octavia era querida y la injusticia era flagrante, pero esto sólo enfureció a Nerón, que la hizo asesinar, entregando después su cabeza a Popea.
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Santa Flavia Domitila
La última romana destacada en acabar sus días en Pandataria fue Flavia Domitila, nieta del emperador Vespasiano y sobrina de los emperadores Tito y Domiciano. Durante el reinado de Domiciano, fue condenada junto con su esposo, el cónsul Flavio Clemente, por negarse a rendir culto a los dioses paganos y abrazar el cristianismo. Su esposo fue ejecutado y Domitila fue separada de sus hijos y exiliada en Pandataria, donde acabó muriendo. Es venerada como santa y mártir por la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa.