
Las prótesis se adaptan al color de piel, estatura y peso de la persona que las lleva
Brave Steps: la iniciativa humanitaria que ayuda a personas amputadas por la guerra de Ucrania
Diversos centros, como el Institut Desvern de Protética, ubicado en Sant Just Desvern (Barcelona), están ofreciendo sus servicios para ayudar en esta causa humanitaria
El Institut Desvern de Protética (https://desvern.cat/home/) lidera Brave Steps, un proyecto sin ánimo de lucro que cuenta con una amplia red de voluntarios para proporcionar prótesis y rehabilitación a víctimas del conflicto bélico.
Desde que Rusia inició su ofensiva militar contra Ucrania, se estima que más de 50.000 personas han sufrido al menos una amputación, una cifra que según fuentes recientes podría haberse multiplicado considerablemente. Esta crisis ha desbordado la capacidad sanitaria y ortopédica del país, que no cuenta ni con la infraestructura, ni con el material o tecnología necesarios para proporcionar una prótesis a la mayoría de los afectados.
Es por ello que diversos centros, como el Institut Desvern de Protética, ubicado en Sant Just Desvern (Barcelona), están ofreciendo sus servicios para ayudar en esta causa humanitaria. Fundado en 1997, el Instituto cuenta ya con 28 años de experiencia en el diseño y fabricación de prótesis, así como en la atención integral en el proceso de protetización y rehabilitación.
Con una trayectoria solidaria que incluye colaboraciones en conflictos anteriores como Haití, los Balcanes o Sierra Leone, el Institut Desvern ha puesto en marcha Brave Steps, una iniciativa que va más allá de proporcionar prótesis, ofreciendo también un respiro temporal a las víctimas de la guerra.— ¿Cuándo se inicia Brave Steps, por qué y cómo?
— Cuando la guerra empezó había una cantidad de personas heridas, muertas y amputadas impresionante en esta guerra [Ucrania], como en muchas otras guerras, y esto fue, digamos, un toque de alerta que nos dio la sociedad. En 2024, las bombas aéreas causaron 360 muertos y 1.861 heridos, lo que representa un aumento de tres veces en muertes y seis veces en heridos en comparación con 2023.
Se han registrado más de [42.505] víctimas civiles en Ucrania, incluyendo más de [12.737] muertes. [673] niños ucranianos han muerto y al menos [1.882] han resultado heridos – esto significa al menos 16 niños muertos o heridos cada semana. Estas son las cifras que la ONU ha podido verificar, mientras que el número real probablemente sea mucho mayor.
Por tanto, estamos hablando de una tragedia humana inmensa. Nosotros somos una empresa totalmente apolítica y no nos posicionamos en nada. Lo único que decimos es que la guerra es una monstruosidad. Respecto a por qué Ucrania, vemos un desastre grandioso de personas, en nuestro caso amputadas, porque nos dedicamos solo a la amputación de extremidades —brazos y piernas—, pero evidentemente hay heridos de muchas otras casuísticas.
— ¿Por qué se os levantó la alerta?
— Somos una empresa especializada en el diseño y fabricación de prótesis, con atención integral y rehabilitación para personas amputadas. Contamos con un taller propio y un equipo de más de 10 profesionales, fabricando cerca de 300 prótesis anuales (más de una persona atendida por día laboral).

El taller de l'Institut Desvern en el que hacen y moldean protésis para sus pacientes
Nuestra historia comenzó hace aproximadamente 30 años, cuando dos personas amputadas, cansadas de recorrer ortopedias, decidieron crear un negocio especializado. Estas dos personas tienen una sensibilidad especial por ayudar, y con Ucrania no iba a ser diferente.
Nuestro proyecto puede aportar ayuda real a los ucranianos, pues tenemos dos particularidades importantes: muchos de nuestros técnicos son personas amputadas, lo que crea empatía con los pacientes, y nuestras instalaciones ofrecen un ambiente relajante junto a un parque natural.
Históricamente hemos colaborado en conflictos como Haití, los Balcanes y Sierra Leona. Iniciamos Brave Steps para ayudar a Ucrania, colaborando con el consulado ucraniano en Barcelona, asociaciones locales, médicos, el Rotary Club, el Ayuntamiento de Sant Just y voluntarios particulares. Blagosvit, una asociación voluntaria, nos proporciona logística, alojamiento, apoyo emocional y fondos.
— ¿Cuál es el proceso desde que una persona que necesita una prótesis en Ucrania llega aquí?
— Primero va la fijación de los requisitos de los pacientes. Nuestros técnicos marcan los requisitos, porque no cualquier persona es protetizable. Que no tenga heridas abiertas, que lleve un determinado período de tiempo amputado, que psicológicamente se quiera protetizar.
Hay personas que no quieren caminar, quieren ir en silla. Tuvimos una que era agresiva cuando le tocabas el muñón. En estos casos no podemos hacer nada. Porque tenían estrés postraumático.

Una de las salas de rehabilitación y aprendizaje para andar con la prótesis del Institut Desvern
En el origen, en Ucrania, hacen una selección de personas aptas. Después empieza la logística en Ucrania y Polonia. Les organizan todo el viaje hacia aquí, trabajos burocráticos, transporte.
Hay un grupo de gente que se dedica a gestionar la llegada de las personas, ya sea al aeropuerto del Prat o en coche por la frontera. Desde empadronarlos, darles una casa, darles comida, servicios médicos, todo.
Brave Steps es una asociación que nos reúne a todos. Como Institut Desvern lo que hacemos es una tarea solidaria que se basa en la coordinación, protetizamos, ofrecemos toda la rehabilitación, toda esta coordinación y todo lo que es la mano de obra gratuitamente.
Los materiales vienen vía CatSalut. Cuando están estos pacientes aquí, los llevamos a ver a un médico de la Seguridad Social, que les hace una receta. Pero para eso están empadronados, para poder acceder a los servicios médicos.
— ¿Cómo se financia toda esta ayuda que ofrecéis desde Brave Steps?
— Hay diferentes tipos de financiación: el de logística, el de la prótesis y nuestro trabajo que es voluntario.
— ¿Cuál es el proceso para poner una prótesis?
— Poner una prótesis es un proceso que puede durar tres, cuatro meses. No hay dos prótesis iguales. Las prótesis son hechas a medida. La pieza más importante es la que toca el cuerpo.
Tienen que hacerte un molde. Las personas nos engordamos y nos adelgazamos. El molde de una persona amputada no es estable, está vivo.
Después está la reeducación de la marcha. A ti te cortan una pierna, te ponen una prótesis y tú no sabes caminar. Te tienen que enseñar. Y en el caso de brazos, estos requieren mucho tiempo de entrenamiento.

Fabricación de una protésis en el taller de l'Institut Desvern
Como la mayoría de técnicos que tenemos son amputados, ya han pasado por este trauma. No tenemos psicólogos titulados, pero tenemos la Asociación de Amputados Sant Jordi que sí tiene equipo de psicólogos. También hay una red de psicólogos ucranianos en Barcelona.
También tenemos un centro neurológico que colabora con gente que ha recibido impactos en la cabeza y tienen problemas neurológicos.
— ¿Cuál es la duración de una prótesis?
— Las prótesis no son para toda la vida. Una prótesis de media dura 3 o 5 años máximo. Después la tienes que cambiar. Nosotros estamos protetizando personas que de aquí a 3, 4 o 5 años necesitarán una prótesis nueva.

Parte de una prótesis de mano de l'Institut Desver
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— ¿Y cómo llegan, si pueden llegar aquí, estas personas? ¿En qué estado?
— Hay de todo, pero en general están bastante tocados y con muchos problemas. Nos hemos encontrado, en muchos casos, que el problema es el alcohol, es decir, algunos están muy alcoholizados.
— ¿Y cuándo termina el proceso de protetización qué pasa?
— La mayoría vuelve a Ucrania. De momento hemos tenido ocho con el tiempo que llevamos. Cuando damos el alta, cuando hemos acabado la protetización ya te puedes ir.
— ¿Y se hacen seguimientos de estas personas?
— Sí, la red Brave Steps hace un seguimiento. Una vez entran en territorio ucraniano ya lo desconozco.
Una de las cosas que también ofrecemos es formación técnica. El problema que nos hemos encontrado es que no nos han podido enviar a nadie porque no les dejan salir. También nos han pedido ir nosotros allá, pero no podemos poner en riesgo la vida de nuestro personal.
— ¿Pensáis seguir atendiendo personas después de que acabe la guerra?
— Nosotros estamos abiertos a colaborar con lo que haga falta. Estuve hablando con el director de un hospital y me dijo que cuando acabe la guerra, si podríamos enviar técnicos. Incluso hay gente que nos ofrece abrir un centro allá dirigido desde aquí. Proyectos hay muchos, pero hasta que no esté acabada la guerra no podemos decir nada.
— ¿Cuántos casos estimáis que hay en Ucrania pendientes de venir aquí?
— En Ucrania tienen unas listas de espera monstruosas. Me dijo que tenían miles de casos, entre 8.000, 10.000 o 12.000. Cuando hicimos estimaciones en 2023, hablábamos de entre 30.000 y 50.000 amputados, pero ahora casi lo tienes que multiplicar por 10. Quizás hay medio millón de personas amputadas.