El plan de Begoña Gómez mientras la Reina Letizia pisaba el barro en Valencia
Tras sus vacaciones pagadas en la India, la mujer de Sánchez ha permanecido pendiente de su citación en la Asamblea de Madrid para aclarar el «trato de favor» de la Complutense
las imágenes de la Reina Letizia, con barro hasta las pestañas, han dado la vuelta al mundo. En cambio, la última foto que tenemos de Begoña Gómez se tomó en la India, bajo una sombrilla dorada, paseando como la marajá del país. Hay que comprender que en Asia, a tantos kilómetros de su país, se siente como tal. En España, si pisa la calle, al corriente de sus tropelías, desmanes e imputaciones varias, resulta imposible silenciar los abucheos.
Lo mismo le sucedió a su marido. Sánchez recorría las avenidas de Vadodara, con el primer ministro indio, Narendra Modi, a bordo de un vehículo descapotable, decorado con guirnaldas de flores, mientras en Paiporta el SUV diésel coreano en el que le evacuaron acabó destrozado.
Las vacaciones pagadas de Begoña Gómez terminaron y regresó a Madrid. Y mientras la Reina consolaba a las víctimas de la DANA en Paiporta, la mujer del presidente esperaba para conocer la fecha en la que estaba llamada a declarar en la Asamblea de Madrid para esclarecer las irregularidades y tratos de favor en los programas de cátedras y posgrados de la Universidad Complutense (UCM) y de otros centros adscritos.
El próximo miércoles 13 de noviembre, a las 10 de la mañana, tendrá que presentarse en la Cámara de Vallecas. Eso sí, se acogerá a su derecho a no declarar. Se personará en la sala, pero de su boca no saldrá ni una palabra.
Ella está de fango hasta el cuello, sin salir de casa ni interesarse por lo que ocurre en Valencia con los afectados de la DANA. El dispositivo de seguridad para blindar a Begoña Gómez, la semana que empieza, ya está en marcha y el Gobierno se afana en que su entrada no le resulte demasiado desagradable. Lo más probable es que acceda directamente desde el parking por un ascensor, para que las cámaras no capten sus mechas rubias recién dadas en su peluquería de confianza de Chamberí.
Begoña Gómez es consciente de que en España no despierta ningún tipo de simpatía. Prepara su estrategia para que su Vía Crucis camino a Vallecas sea lo más discreto posible. Begoña, que siempre quiso ser reina y primera dama, tendrá que conformarse con que le hayan sujetado la sombrilla en la India.