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Algunos de los 250 armenios que se alzaron en armas contra la fuerza turca en Musa Dagh en 1915

Algunos de los 250 armenios que se alzaron en armas contra la fuerza turca en Musa Dagh en 1915

Musa Dagh: la resistencia armenia de 1915 que inspiró a los judíos para luchar contra los nazis en Varsovia

Su hazaña fue inmortalizada por el austríaco Franz Werfel en la novela Los cuarenta días del Musa Dagh, que fue un best seller en los años 30

Otra limpieza étnica en Oriente Próximo. Y, como es habitual, se está cebando con una de las minorías no musulmanas. Esta vez les ha tocado a los alauíes de Siria. Los radicales islamistas solo esperaban un pretexto para comenzar el exterminio de otra comunidad destinada a desaparecer. Habrá muchas condenas, pero ni los criminales serán perseguidos ni las víctimas compensadas. Solo quedará el recurso de la emigración, más o menos forzada, o la resignación temerosa.

Una más de una cadena interminable de persecuciones, más o menos sanguinarias, que de vez en cuando se abaten sobre las minorías religiosas de Oriente Próximo. Unas minorías sometidas además, en cada intervalo persecutorio, a una permanente discriminación por parte de la mayoría musulmana.

En época contemporánea la peor persecución anticristiana la sufrió la población armenia del Imperio turco en 1915. Es sobradamente conocida. Más de un millón de armenios fueron exterminados con inaudita ferocidad. Quizás otro millón tuvo que huir para salvar la vida. Mujeres esclavizadas como objetos sexuales. Niños arrebatados a sus familias para ser educados como musulmanes. Ninguna tragedia se ahorró a este sufrido pueblo.

Comenzó como consecuencia de los fracasos del ejército turco contra los rusos. Había que buscar un chivo expiatorio, y los armenios estaban a mano. El ineficaz ministro de Guerra, Enver Pachá, les atribuyó la derrota, acusándolos de haberse puesto activamente del lado de los rusos.

Las consecuencias fueron inmediatas. Más de 600 miembros de las élites armenias fueron detenidos sumariamente. La mayor parte desaparecieron en los meses posteriores. Los soldados armenios de las unidades de combate fueron desarmados y concentrados en «batallones de trabajo». Posteriormente fueron también asesinados. Comenzaron las deportaciones en condiciones inhumanas.

Se produjeron varias sublevaciones en ciudades con importante población armenia. Fueron aplastadas a sangre y fuego. También hubo una pequeña rebelión a la desesperada, pero que tuvo sorprendentes y extensas repercusiones. Se produjo en un lugar llamado el Musa Dagh (La montaña de Moisés).

Ubicación del campamento armenio durante la resistencia

Ubicación del campamento armenio durante la resistencia

Se trata de un pequeño macizo montañoso situado cerca de la costa mediterránea, al sur de Alejandreta, y próximo a la frontera actual entre Siria y Turquía. En las faldas de la montaña se localizaba media docena de aldeas armenias, que reunían unos cinco mil habitantes. Parece ser que entre ellos se encontraban algunos antiguos oficiales del Ejército turco, que habían sido expulsados recientemente por su condición de armenios. Fueron los que galvanizaron a aquellos humildes campesinos.

Las noticias de la barbarie que se estaba produciendo en todo el imperio les decidieron a tomar precauciones. Bajo la dirección de los oficiales consiguieron armas y municiones, almacenaron comida y medicamentos, prepararon rudimentarias fortificaciones que defendían el acceso a la meseta que constituía la cumbre del Musa Dagh.

Por fin, el 30 de julio de 1915, se recibió la fatídica noticia que temían: una orden de deportación por parte de las autoridades turcas. Ante el previsible destino que les esperaba —privaciones, esclavitud, torturas y muerte— tomaron la decisión final de desobedecer y resistir.

Comenzaron asaltando los cuarteles locales de la gendarmería otomana, apoderándose de nuevas armas para reforzar sus escasos arsenales. Alrededor de cinco mil armenios, mujeres y hombres, niños y ancianos, reunieron sus pertenencias: animales, herramientas, alimentos y todo lo que pudiese servir para defenderse y se refugiaron en la montaña.

No tardó en producirse una furibunda reacción turca. La primera expedición militar, insuficientemente preparada fue derrotada con facilidad por los aproximadamente 300 defensores. Se sucedieron sucesivos ataques por fuerzas cada vez más numerosas. Fueron igualmente rechazadas, con bajas considerables para los atacantes. Inevitablemente, se produjeron importantes bajas entre los defensores.

Los días pasaban y los recursos se agotaban. El hambre y las privaciones fueron cobrando su tributo de enfermedades y fallecimientos. A principios de septiembre el final parecía próximo. Nuevos refuerzos habían elevado hasta 4.000 el número de soldados turcos, equipados con abundante artillería. Enfrente tenían escasamente 250 defensores dispuestos a morir peleando.

Armenios de Musa-Dagh con su cartel de evacuación

Armenios de Musa-Dagh con su cartel de evacuación

Las mujeres armenias no habían permanecido inactivas. Se habían ocupado de todos los aspectos de la vida cotidiana imprescindibles y habían colaborado en la defensa de forma esforzada y valerosa. Entre todas habían cosido una inmensa bandera blanca con una cruz roja en el centro y una pancarta que rezaba «cristianos en peligro». Esta previsión finalmente les salvó.

La bandera fue avistada por un buque francés, lo que provocó una rápida intervención. El 14 de septiembre de 1915 unos 4.000 sobrevivientes fueron rescatados del asedio turco por buques de la escuadra francesa del Mediterráneo y llevados hasta el puerto de Port Said en Egipto. Sus descendientes habitan hoy en el Líbano.

Su hazaña fue inmortalizada por el austríaco Franz Werfel en la novela Los cuarenta días del Musa Dagh. Fue un best seller en los años 30. Al parecer sirvió de inspiración a los jóvenes judíos que se sublevaron en el gueto de Varsovia. Unos y otros forjaron la libertad con su valor.

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