
Joan Laporta, en una de sus últimas comparecencias con la prensa
Cuatro años del regreso de Laporta al Barça: todas las mentiras de las que ha salido sin un rasguño
El presidente azulgrana entra en su último año de mandato habiendo incumplido la mayor parte de sus promesas electorales
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El 8 de marzo es el Día de la Mujer, pero en 2021 también fue un momento clave para el FC Barcelona. Un club en ruinas por la gestión de Josep María Bartomeu se enfrentaba a elecciones a la presidencia con un viejo conocido, Joan Laporta, como claro favorito para regresar después de haber fracasado en su aventura política. El abogado catalán se presentó como el salvador de la institución y arrasó en los comicios.
El actual presidente ganó las elecciones de manera contundente al conseguir 30.184 votos, un 54,28 % de las papeletas. Sus rivales, Víctor Font y Toni Freixa, se quedaron lejos con un 29,99 % (16.679 votos) y 8,58 % (4.769 votos), respectivamente. Nadie hizo sombra a Joan Laporta en unos comicios en los que votó hasta Leo Messi, que por aquel entonces seguía siendo futbolista azulgrana, aunque solo le quedaban unos meses.
Precisamente esa fue la primera promesa incumplida de Joan Laporta, que aseguró que con él al frente el club renovaría a Messi y podría incluso fichar a Haaland ese mismo verano. Ni lo uno ni lo otro logró hacer. Las debilitadas arcas del club hicieron imposible que el astro argentino firmara un nuevo contrato –por mucha rebaja que estuviera dispuesto a hacer– y como el suyo expiró ese 30 de junio no hubo manera de que lo volviesen a inscribir.
Lo que pasó después es de sobra conocido. Leo Messi se fue del Barça por la puerta de atrás en una triste rueda de prensa donde rompió a llorar y puso rumbo al PSG, que era uno de los pocos equipos europeos que podían hacer frente a un contrato como el suyo. Para la historia quedarán las palabras de Messi sobre la no continuidad en el conjunto azulgrana. «Acordé bajarme la ficha un 50 %. El club no me pidió nada más. Hice todo lo que pude por seguir aquí, pero el Barça no quería endeudarse más».Más promesas incumplidas
Esto, que fue un terremoto en el mundo del fútbol, fue solo el calentamiento de Joan Laporta y sus mentiras. Ese mismo verano en el que se fue Messi, el presidente azulgrana desmanteló por completo el equipo regalando a Griezmann a un rival directo como el Atlético de Madrid y aplaudiendo la llegada de Luuk de Jong. El Barça estaba en ruinas y será difícil olvidar el «Esto es lo que hay» de Piqué para justificar algunas derrotas.
Como era de esperar, ese desmantelamiento del club para intentar salir de la ruina trajo consecuencias deportivas y al siguiente verano, después de haber echado a Koeman a mitad de temporada para traer a Xavi y rearmar un poco el equipo con veteranos que llegaron libres: Aubameyang, Dani Alves o Adama Traoré, el presidente del Barça, se inventó las famosas palancas.

Joan Laporta, presidente del FC Barcelona
Bien es cierto que esa venta de numerosos activos del club a largo plazo sirvieron para que el Barcelona mejorara. Llegaron grandes jugadores como Koundé, Raphinha o Lewandowski –tres titulares indiscutibles hoy en día– y el equipo dio un salto de calidad que les permitió ganar la Liga, aunque en Europa el rendimiento siguió siendo pobre. Rearmarse en tan poco tiempo tiene su mérito, pero Laporta lo hizo con poca transparencia, algo que en campaña prometió que no sucedería, e hipotecando el club a 50 años. Pan para hoy y hambre para mañana.
Todos estos movimientos se hicieron además con numerosos problemas para inscribir, al no estar en la regla 1:1 del fair play financiero de LaLiga y negando constantemente los problemas que era evidente que estaban por venir. Dos años y medio después de todo este festival de palancas, la cosa explotó y Dani Olmo se quedó sin ficha, aunque el CSD llegó al rescate al conceder la cautelarísima.
Laporta volverá a ganar
A principios de año se especulaba con que lo de Dani Olmo le costaría el puesto a Laporta. Tres meses después, parece imposible que alguien le haga sombra y si se presenta a la reelección en 2026 será raro que no gane. Deportivamente, el club ha vuelto a cumplir, lo peor de la crisis parece que ya ha pasado y las mentiras constantes se terminan olvidando. Mientras los resultados acompañen no hay problema.
Ahora está la chapuza del Camp Nou, que se supone que iba a estar para noviembre de 2024 y nada de eso. No hay fecha para que el equipo vuelva a su casa, pero lo hará antes de las elecciones y también se correrá un tupido velo. No hay oposición fuerte y las mentiras de Laporta no le pasarán factura. Queda presidente para años.