
Casa de las Brujas de Alicante
La misteriosa Casa de las Brujas de Alicante: de oscura mansión a sede del Gobierno autonómico
El nombre surgido en los años 70 por su peculiar aspecto ha perdurado en el tiempo y a día de hoy es reconocido oficialmente
Pese a su nombre evocador, la Casa de las Brujas de Alicante nunca fue refugio de hechiceras ni escenario de prácticas esotéricas. Su denominación se debe a la imaginación infantil de los años 70, cuando los niños del barrio comenzaron a referirse a ella de ese modo debido a su estado de abandono y a la atmósfera inquietante que transmitía.
Su aspecto arquitectónico, con un torreón de reminiscencias góticas y una decoración modernista con motivos vegetales y animales, reforzó esta percepción. Desde entonces, el nombre se ha mantenido en el imaginario popular y hoy en día incluso las instituciones lo utilizan de manera oficial.
El edificio, conocido también como Casa Martínez de Azcoytia, fue proyectado en 1898 por el arquitecto Enrique Sánchez Sedeño, a petición del abogado Manuel Martínez de Azcoytia y Galíndez. Inicialmente concebido con un estilo decimonónico, su imagen actual se debe a una reforma de 1911 a cargo de Francisco Fajardo Guardiola. Fue entonces cuando se le añadió un torreón con cubierta inclinada y elementos decorativos de influencia vienesa, lo que le otorgó un aire distintivo dentro del modernismo valenciano. Destacan en su fachada los motivos florales, así como las figuras de cabezas de león y elefante en las esquinas, característicos del estilo de la época.
Del abandono a la rehabilitación
Durante la década de los 70, la Casa de las Brujas se encontraba en un estado de deterioro avanzado. Su interior oscuro y el sonido del viento filtrándose entre sus muros alimentaron el aura de misterio que la rodeaba.
Interior de la Casa de las Brujas
Sin embargo, en 1986 el Consell de la Generalitat Valenciana adquirió el inmueble con el objetivo de recuperarlo y darle un uso institucional. Cuatro años después, en 1990, una profunda rehabilitación permitió adaptar sus instalaciones para convertirlo en la sede representativa del Gobierno autonómico en la provincia de Alicante.

Vista exterior de la Casa de las Brujas de Alicante
Hoy en día, la Casa de las Brujas alberga la Dirección Territorial de la Presidencia de la Generalitat en Alicante, manteniendo su relevancia tanto a nivel político como histórico. Con una superficie construida de 1.556 metros cuadrados, su restauración supuso una inversión de más de 1,2 millones de euros. Su valor arquitectónico y su historia la convierten en un referente del modernismo en la ciudad, un ejemplo de cómo la rehabilitación del patrimonio puede devolver la vida a edificios emblemáticos.
Pese a su evolución y cambio de uso, el imaginario popular ha conseguido que este edificio siga siendo, para muchos alicantinos, la enigmática Casa de las Brujas. Su legado, ahora institucionalizado, es un reflejo de cómo la historia y la cultura popular pueden entrelazarse en la identidad de una ciudad.