La Guardia Civil libera a nueve víctimas de trata de personas en Tarragona y Castellón
Dos personas han sido detenidas y otras cuatro se encuentran siendo investigadas por su participación en la trama
La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal asentada en las provincias de Tarragona y Castellón dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, y ha liberado a un total de nueve víctimas.
Además, ha detenido a los dos líderes de la organización, una mujer de 37 años y un hombre de 32, y figuran como investigados otros cuatro integrantes más del grupo criminal encargados de la logística.
La operación arrancó a principios del 2024 tras tener conocimiento de la existencia de varias localizaciones en Alcanar (Tarragona) y Vinaròs (Castellón) en los que presuntamente se ejercía la prostitución por parte de mujeres que se encontraban en situación de extrema vulnerabilidad y explotadas sexualmente.
Durante la investigación se comprobó que, en concreto, en un local y en un domicilio se ejercía la prostitución por parte de varias mujeres retenidas y prostituidas sin contar con ningún tipo de contrato ni con la documentación necesaria para residir de manera legal en España. También se confirmó que estas mujeres tenían, además, limitada su libertad de circulación.
Los agentes constataron que cuando éstas tenían que ser trasladadas a otro de los lugares en los que también eran explotadas iban acompañadas en todo momento por miembros de la organización criminal. Según las mismas fuentes, algunas de las víctimas residían en los propios lugares donde eran obligadas a ejercer la prostitución, viviendo hacinadas y en pésimas condiciones higiénicas.
La red criminal ejercía un férreo control sobre ellas, tanto con personal que ejercía como «vigilantes», como con sistemas de vídeo vigilancia instalados en los propios domicilios donde residían. La investigación ha revelado que la organización criminal utilizaba páginas de internet dedicadas a ofrecer servicios de carácter sexual como medio principal de reclamo.
En estas plataformas publicaban fotografías de las mujeres, acompañadas de información engañosa, perpetuando así la explotación y el control sobre éstas, y obteniendo de todo ello un lucro económico a expensas de la situación de vulnerabilidad de las víctimas.