
Marcos Pou era un entusiasta del deporte
Era miembro de CL
Marcos Pou: el joven de Barcelona que murió a los diez días de entrar en el seminario
Un documental recoge el arrollador testimonio del físico y seminarista, fallecido en 2015 en un accidente de tráfico a los 23 años de edad
El 22 de febrero de 2015 no cabía un alfiler en la capilla del seminario de Barcelona. Decenas de personas que no pudieron acceder tuvieron que conformarse con permanecer en el claustro. Dentro, en el templo, el entonces arzobispo de Barcelona, el cardenal Lluís Sistach, oficiaba la misa exequial en sufragio del alma de Marcos Pou, el joven que había ingresado en el seminario apenas diez días antes, en la festividad de la Virgen de Lourdes. Su vida había quedado sesgada a los 23 años –como ocurre con demasiada frecuencia en el caso de otros muchos jóvenes– por un accidente de tráfico.
«Llegaron a Barcelona familiares y amigos venidos desde Castellón, Valencia, Madrid, Italia, Francia, Inglaterra, etc., para poder participar en el funeral», aseguran los que le conocieron, que se han agrupado en torno a la asociación Amigos de Marcos Pou. Ahora han subido a su canal de YouTube un documental de media hora de duración sobre el joven seminarista barcelonés que ha suscitado un enorme interés: en apenas 10 días ha alcanzado las 50.000 visualizaciones.

El documental de media hora de duración que han elaborado los amigos de Marcos Pou
Marcos Pou Gallo nació el 20 de septiembre de 1991 en Barcelona, en el seno de una familia católica. Fue el segundo de seis hermanos, y con apenas dos años de edad, él y su familia se fueron a vivir cinco años a Los Ángeles (Estados Unidos). A su regreso estudió en el colegio Montserrat y, posteriormente, en el Abat Oliba Loreto, que pertenece al conjunto de obras educativas de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Este cambio supuso para él un cambio trascendental, puesto que ahí creció acompañado de un grupo de profesores del movimiento eclesial Comunión y Liberación (CL). «Quedó profundamente marcado por la pasión que tenían por la vida, por cómo afrontaban las asignaturas que explicaban, así como por el trato humano y las invitaciones a compartir juntos el tiempo libre», refieren los que le conocieron. «Asimismo, le cautivó la amistad que había entre ellos, cómo se acompañaban y se querían», añaden.

Marcos Pou, en el centro, rodeado de amigos

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«Si mi hija supiera que la quieren hacer santa, ¡estaría horrorizada!»

La portada del libro autobiográfico que redactó Marcos
Mientras ocupaba su tiempo en todas estas actividades, dentro de él iba creciendo una pequeña llama que encendía su deseo de ser sacerdote. Tras un discernimiento con su director espiritual, decidió entrar en el seminario de Barcelona. Diez días después ocurrió el trágico desenlace que acabaría con su vida. Ese mismo director espiritual fue el que, un tiempo antes, le pidió que escribiera un breve relato autobiográfico explicando cómo se había ido rindiendo al Señor. Ese escrito se convirtió en un libro, Mi historia (editorial Encuentro), que ya ha sido traducido al portugués y al italiano. «Es algo extraño hablar de 'mi historia', puesto que lo único interesante en ella, lo único que la salva de ser una historia aburrida y plana, es lo que Cristo ha hecho en mi vida. Por lo tanto, es más bien la historia de lo que Cristo ha hecho conmigo», puntualizaba el joven en las primeras líneas de su autobiografía que, sin que quizás lo sospechara, se convirtió también en su testamento espiritual.