
El pueblo cuenta con un rico patrimonio cultural, natural y gastronómico
Málaga
Así es el pueblo malagueño al que puso nombre Isabel la Católica tras contemplarlo por primera vez
Cuenta la leyenda que la monarca admiró los tejados de las casas, los cuales llamaron poderosamente su atención por su color
La toma de Málaga por parte de los Reyes Católicos el 18 de agosto de 1487 supuso un importante paso en el proceso de Reconquista del sur de la península frente a los musulmanes, que fueron perdiendo terreno en la provincia ante el avance imparable de la monarquía cristiana, entre cuyos triunfos en tierras malagueñas destacaron las tomas de Ronda, Marbella o Vélez-Málaga.
En su descubrimiento de los nuevos territorios conquistados, Isabel la Católica llegó a las puertas de un pequeño pueblo de interior que, ya entonces, se extendía desde los Montes de Málaga hasta el sur de las sierras del Torcal y de las Cabras. Según la historia popular, al divisar los tejados de color rojizo de la villa, la monarca exclamó: «¡Qué casa bermeja!», frase de la que se extrajo el nombre del pueblo, Casabermeja.
Sin embargo, otras versiones apuntan al origen árabe de la expresión, «Q’sar Bemeja», que se traduce como «castillo bermejo/rojo».
Sea cual fuere el origen auténtico de su nombre, lo cierto es que Casabermeja es un municipio malagueño lleno de encanto, con un rico patrimonio histórico y cultural, un poderoso entorno natural y una gastronomía digna de mención.A pesar de sus escasos 4.000 habitantes y sus poco más de 67 kilómetros cuadrados, este singular pueblo cuenta con cuatro importantes enclaves que han sido declarados Bien de Interés Cultural. Destaca, entre todos ellos, la iglesia de Nuestra Señora del Socorro, construida en el siglo XVI con tres naves separadas por arcos de medio punto, una torre exterior de cinco cuerpos y con valiosas y antiguas piezas de orfebrería en su interior.
El Cementerio Municipal de San Sebastián es otro de sus reclamos más icónicos y especiales, declarado Monumento Nacional en 1980 por la originalidad de sus panteones, sus túmulos y pináculos. La creencia popular afirma que, debido a la peculiaridad de su estructura, con las tres partes en las que se dividen los nichos (una inferior para el difunto, otra central para la lápida y una tercera superior a modo de frontal decorativo), todo parece indicar que en Casabermeja los difuntos se entierran de pie, aunque nada más lejos de la realidad.
A pesar de que la ciudad como tal fue fundada por los Reyes Católicos, se conservan ciertos vestigios de su pasado musulmán, como los restos de la antigua muralla y la Torre Zambra, construida en el siglo XIII para defender el territorio y ubicada a cuatro kilómetros del actual casco urbano.
Sus restos históricos más antiguos están representados por el conjunto pictórico de Peñas de Cabrera, un yacimiento prehistórico con destacables pinturas rupestres, que comprenden desde figuras antropomorfas en colores rojizos hasta grabados lineales y circulares.
Por otro lado, Casabermeja es el lugar idóneo para practicar senderismo y actividades al aire libre al encontrarse en pleno Parque Natural de los Montes de Málaga, recientemente calificado como Zona de Especial Conservación (ZEC), un área protegida de cerca de 5.000 hectáreas con atractivas rutas entre pinares y saltos de agua.
En cuanto a su gastronomía, a pesar de ser muy rica y variada, sus lugareños destacan dos platos principales: la olla de era, un guiso de berza o cocido con garbanzos, calabaza, berenjenas, habichuelas verdes y blancas y pringá; y las migas, elaboradas con pan de ajo, tocino, chorizo, lomo y aceite. En repostería continúan cocinando las antiguas recetas de sus antepasados, entre las que se encuentran los borrachuelos, las tortas de aceite y las gachas.