
El líder de Junts, Carles Puigdemont, durante una rueda de prensa en Bruselas (Bélgica).
Política
El independentismo con menos apoyo que nunca y más poder que jamás
El 'no' en un hipotético referéndum ganaría por 16 puntos
El Centre d’Estudis dopinió (CEO), el CIS catalán, presento su último barómetro en el que reveló que solo el 28 % de los catalanes votaría si a la independencia en caso de referéndum. El dato es el más bajo de la serie histórica, iniciada es 2015.
La debilidad del independentismo coincide con su momento de máximo esplendor político dado que jamás, hasta ahora, el separatismo dirigido por una bicefalia no coordinada entre Puigdemont en Waterloo y Junqueras desde Sant Vicencs del Horts (Barcelona) había tenido la capacidad de dictar e imponer los contenidos del Boletín Oficial del Estado (BOE), de marcar la agenda impulsando u obstruyendo leyes y decretos y colocando a sus militantes en las más altas posiciones del Estado.
El anterior peor registro para el independentismo fue en junio de 2024 con 13 puntos de ventaja a favor de la unidad de España. La primera vez que el independentismo fue por delante del constitucionalismo fue en junio de 2016 cuando se impuso por seis puntos, 48 % frente al 42 %. No fue hasta junio del 2017, a las puertas del momento más álgido del separatismo, cuando se celebró el referéndum ilegal, que el independentismo volvió a ser la opción preferida de los catalanes. En esa ocasión también se impuso por seis puntos, 49 % frente a 43 %.
Las tres series posteriores también fueron consecutivas de apoyo al independentismo, pero con un máximo de cuatro puntos. Desde 2019 hasta hoy la mayoría de catalanes se ha decantado por la unidad de España. En junio de 2023, pocas semanas antes de las elecciones generales que, fruto de la casualidad aritmética, otorgaron al independentismo un poder hasta entonces desconocido por ellos, el CEO otorgó por primera vez una ventaja de 10 puntos al No a la independencia. El bajo apoyo a la independencia de aquel momento quedo reflejado en las urnas en julio de 2023 en las que ERC y Junts retrocedieron siete escaños y 543.635 votos. A pesar de la fuerte caída del independentismo, Sánchez no ha tenido inconveniente en dar a ERC y Junts todo lo que piden a cambio de mantenerse en la Moncloa, aunque no esté en disposición de aprobar ni los presupuestos generales del Estado.Por partidos, los votantes de la CUP, en un 72 %, los de Junts, en un 69 %, los de Aliança Catalana con un 61 % y los de ERC con un 58 %, son las cuatro fuerzas que tienen un cuerpo electoral decantado mayoritariamente a favor de la separación. El 9 % de los votantes del PSC también quieren la independencia. Como dato curioso el 4 % tanto de los votantes del PP como de VOX apoyan la separación de Cataluña del resto de España, el dato es llamativo, pero aún más lo es que el 10 % tanto de los votantes de Puigdemont como de Junqueras así como el 16 % de los de Silvia Orriols (Aliança Catalana) apoyan la permanencia de Cataluña dentro de España.
Cuando la encuesta permite elegir entre la independencia, que Cataluña sea un estado federal, una comunidad autónoma o una región de España por quinta vez consecutiva se impone la preferencia por ser una CC.AA española con el 36 %. Desde 2015 hasta junio de 2023 la preferencia se decantaba por la independencia. La elección de «una región de España» alcanza el 8 % el segundo dato más alto de la serie, dado que en febrero de 2024 fue del 9 %.
El CEO también valora que opinión merece a los catalanes los pactos entre el PSOE y los partidos independentistas. Destaca que un 25 % de los votantes del PSC están en contra de estos acuerdos. Los votantes de ERC están disconformes en 34 % y los de Junts en un 40 %.
A la pregunta de si Cataluña cuenta con un grado de autonomía adecuado, el 52 % cree que es insuficiente, el 35 % adecuando y el 7 % excesivo. Las relaciones Cataluña-España solo preocupa al 5 % de los catalanes, pero, en cambio, los partidos independentistas solo exigen concesiones para su disfrute personal, como la amnistía, o para vaciar al Estado en Cataluña y aprovechan la oportunidad alargando la legislatura todo lo que pueden porque son conscientes que jamás volverán a tener una coyuntura tan favorable.