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El búnker de La Moncloa

Vista del palacio de La MoncloaEl Debate

El búnker del palacio de La Moncloa: los casos en los que se ha utilizado

La decisión de construir esta fortaleza subterránea fue tomada bajo el gobierno de Felipe González, a finales de los 80

Cuando a finales de la década de los 80, un grupo de operarios de la empresa Dragados inició la excavación subterránea en el Palacio de la Moncloa les explicaron que estaban ante la construcción de un gran parking. Pero en realidad estaban moviendo las primeras piedras para alojar un búnker, protegido por muros de hormigón armado de tres metros de grosor reforzados con acero y titanio. Firmaron todo tipo de cláusulas de confidencialidad, ya que estas instalaciones fueron clasificadas como «secreto oficial». Las obras costaron unos 60 millones de euros.

La decisión de construir esa instalación subterránea fue tomada bajo el gobierno de Felipe González, con el frustrado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, aún en mente. Las obras terminaron a finales de 1991, en plena Guerra del Golfo, y fue bautizado oficialmente como CITA —Centralización de Instalaciones Técnicas Auxiliares—.

Ahora que el pesimismo ha calado en Europa, con escenario geopolítico cada vez más tenso, se ha disparado la construcción de búnkeres. La amenaza por la guerra de Ucrania, las pretensiones de Putin, la escalada de violencia en Gaza o los ciberataques se convierten en el caldo perfecto para dar rienda suelta al miedo y la conspiración. La seguridad y Defensa del Viejo Continente se ha convertido en una prioridad y la Unión Europa nos recomienda tener preparado el ya famoso kit de seguridad que ha generado todo tipo de reacciones.

La Moncloa

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Ante esta situación inquietante, probablemente Pedro Sánchez se haya pasado por el búnker de la Moncloa para comprobar que todo está en orden. «Si pasa algo, el Gobierno se mete allí, y todo está preparado para que se puedacontinuar dirigiendo el país desde allí», subrayó acerca de su finalidad el exdirector del Departamento de Seguridad Nacional entre 2018 y 2023, y responsable del búnker, Miguel Ángel Ballesteros.

Ubicado en uno de los edificios administrativos de la Moncloa, hay que recorrer un túnel de seguridad dotado de multitud de detectores y se accede mediante una puerta giratoria. Los trabajadores, conocidos como «bunkeros», deben identificarse con tarjetas personalizadas para atravesar una serie de puertas falsas que no conducen a ninguna parte. Construido a 20 metros de profundidad, se divide en tres plantas de 6.000 metros cuadrados cada una, y tiene capacidad para más de 100 personas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, antes de recibir al primer ministro de la República de Albania, Edi Rama, en el Palacio de la Moncloa de Madrid, a 23 de enero de 2024, en Madrid (España). Rama es un político, pintor, escritor, exprofesor universitario, publicista y exjugador de baloncesto albanés. Ostenta el cargo de primer ministro del país desde 2013.
Alejandro Martínez Vélez / Europa Press
(Foto de ARCHIVO)
23/1/2024

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

Dispone de aprovisionamiento militar, que se va renovando en función de la caducidad. Todo está preparado para que pueda estar en funcionamiento autónomamente. «Se cierra herméticamente, está diseñado a prueba de bombas nucleares, terremotos, chernobyles, aguanta semanas de largo asedio y, por supuesto, resiste ataques con armas químicas», destacó el periodista.

El emplazamiento está equipado para poder para bajo tierra varios meses. Dispone de una cocina con restaurante, un hospital, dotado con quirófano y todos los avances médicos, un taller mecánico. Y dispone de un ordenador central militar, «auténtico cerebro de la maquinaria bélica española, desde el que se controlan más de 120 cazas de combate para casos de extrema necesidad». Asimismo, cuenta con un estudio de televisión para «emitir mensajes bajo tierra».

Sus huéspedes

Evidentemente un búnker se asocia a un escenario bélico o un ataque nuclear. Pero en el caso del de la Moncloa se ha empleado también como escenario para celebrar reuniones de carácter reservado o secreto.

«Allí tuvimos reuniones del gabinete de crisis cuando la guerra de Irak; hay un centro de información con mucha capacidad, desde el que se puede conectar con los aliados, con los ingleses o los norteamericanos (en el conflicto iraquí) y con todo el mundo», explicó Federico Trillo en Espejo Público.

En el año 2000, concretamente en Nochevieja, el búnker también contó un grupo de ilustres moradores. El cambio de milenio desató todo tipo de teorías sobre cómo podía afectar a nivel informático. El presidente José María Aznar puso en marcha un plan de excepción por si se daba el temido colapso. Un equipo formado por una veintena de funcionarios de los ministerios claves para asegurar la continuidad de las actividades básicas en el país y presidido por Francisco Álvarez-Cascos, vicepresidente primero del Gobierno— pasó la Nochevieja en el búnker del Palacio de la Moncloa.

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