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La incertidumbre sobre las medidas de Trump planea sobre los líderes mundiales.

El temor al impacto de las medidas de Trump planea sobre los líderes mundiales.Lu Tolstova

La semana económica

¿Recesión en Europa y Estados Unidos en 2025? Prepárense por si acaso

En uno de los recientes informes de perspectivas económicas para el año 2025, un analista soltó la bomba: «Nuestra idea es que Estados Unidos entrará en recesión el año que viene», señalaba David Azcona, director de Inversiones en Beka Finance y con más de veinte años de experiencia en el mundo financiero.

Ante un auditorio atónito, explicaba sus argumentos: «Vemos venir menos consumo, menos empleo y los aranceles como la contraposición al positivismo en torno a la economía americana, y el recuerdo de que la crisis de 2008 empezó en 2007. También vemos a Europa lindando con la recesión en la primera parte de 2025 y quizá empezando a mejorar en la segunda parte», añadía el analista.

Azcona es consciente de que su tesis es contraria a la de la mayoría de los analistas, pero la sustenta en datos ciertos. El gasto público, el consumo y la subida de salarios han mantenido el crecimiento de la economía americana. El consumo sigue fuerte, pero la participación del sector privado en la creación de empleo ha bajado del 80 % al 30 % en los últimos doce meses. Grandes empresas ya hablan de que van a hacer ajustes de empleo, y el número de compañías en bancarrota es el mayor de los últimos catorce años. Trump tiene un panorama desafiante a partir de enero.

Trump se enfrenta a un panorama muy desafiante tras el mandato de Biden

Los estudios dicen que, si el nuevo presidente aplicara todas las medidas arancelarias de las que está hablando, se restaría un 2,8 % al PIB potencial de Estados Unidos en los próximos cuatro años, y la inflación subiría un 4,1%. La entrada de las importaciones a EEUU estaría tasada al nivel anterior de la II Guerra Mundial si funcionaran todos los aranceles previstos, y al nivel previo a los años 80 si se ejecutara solo la mitad.

El panorama sería preocupante para la economía americana si no fuera porque, como ya nos contaba en este periódico el economista Daniel Lacalle, los aranceles de los que habla Trump serán más un arma negociadora que una realidad.

La situación de China tampoco está para tirar cohetes. Anuncian medidas prácticamente todos los días, pero sus últimos movimientos en torno a la política monetaria para evitar riesgos por la caída de un yuan que está en mínimos están fracasando, y su esfuerzo en potenciar la economía doméstica no está funcionando. El 62 % de la riqueza de las familias está en el sector inmobiliario, y los precios de la vivienda han caído un 80 % desde su pico. La confianza de los consumidores está en mínimos, el crecimiento de las ventas minoristas cae, disminuye la demanda de vivienda, no hay demanda de crédito... No hay garantía de que vaya a salir del atolladero a corto plazo, aunque eso para China significa que no crecerá más del 4,3 %.

Francia es el gran problema de una Europa que estará mejor en la segunda parte del año

En cuanto a Europa, Francia es el gran problema, con un 6 % de déficit. Alemania está en recesión, pero su deuda es de un 62 % sobre el PIB (la de España es del 104,4 %), y puede utilizar el gasto público para enmendar su economía. De hecho el índice bursátil DAX 40 está comprando este aumento y el cambio de Gobierno, y sube mayoritariamente en este mes, aunque últimamente ha bajado un poco. La confianza empresarial allí está baja. Una victoria de la CDU y los verdes, como apuntan las encuestas, podría cambiar las tornas, pues estos partidos son más pro mercado.

España está a la expectativa de lo que ocurra en las dos grandes locomotoras de Europa. Nuestra economía no marcha como para exultar tanto como lo hace el Gobierno, como contábamos en este artículo. La Unión Europea tendrá que ver cómo puede acercarse a Estados Unidos, y cómo actúa con China. La última visita allí de una ministra alemana y su actitud hostil hacia ellos se saldó con represalias por parte del país asiático.

Fuera de la Unión Europea, Reino Unido va camino de la estanflación (alta inflación con bajo crecimiento del PIB). Los salarios suben el 5,2 %, por encima del 5 % de Europa. Las rentas del alquiler lo hacen al 9 %, al 11 % en Londres. En diciembre han destruido más empleo que en los últimos años. El Brexit les ha dejado en una situación difícil, aunque el trabajo allí del ex presidente de la Reserva Federal estadounidense Ben Bernanke les está ayudando.

La economía global, y como consecuencia la española, afronta cierta incertidumbre, especialmente por el efecto que puedan tener las medidas impulsadas por Trump. Algunos estudios dicen que si expulsa a 1,8 millones de inmigrantes, EEUU lo sufrirá en 1,7 puntos de su PIB en cuatro años; que si echa a siete de los ocho millones de sin papeles, caerá un 7 %. Trump tiene partidarios y detractores, pero lo cierto es que la economía en su anterior mandato fue realmente como un cohete.

Los pesimistas como el analista David Azcona admiten tres escenarios que pintarían un panorama mejor: que Trump solo implantara su política fiscal (bajada de impuestos) en el año 2025, de modo que el déficit se situaría en el 8 % y contribuiría de manera positiva al crecimiento en Estados Unidos en un 0,4 % o más; que se cumpla el incremento de gasto y desregulación en Alemania que se está prometiendo y la previsión de mejora en Europa en el segundo semestre del año que viene como consecuencia de reformas y desaparición de inestabilidad política, y que Trump y Xi Jinping lleguen a un acuerdo temprano para evitar la crisis arancelaria. De hecho, el presidente estadounidense está invitando al chino a su toma de posesión de una manera inédita, algo que se ve como muy positivo.

Mientras todo esto se aclara, pensando en el bolsillo, los analistas animan a mirar a la renta fija a corto plazo, que está con rentabilidades esperadas cercanas al 3 % en muchos de los fondos y no se va a ver afectada por cambios en los tipos de interés o una volatilidad mayor de las inversiones a largo plazo, como la de la Bolsa. Este año los bancos españoles promoverán también los ELTIF (productos alternativos de inversión), que permiten entrar con una pequeña cantidad en un piso en Salamanca o en una gran compañía a la que antes un pequeño inversor no podía tener acceso. Este tipo de productos alternativos parece que va a empezar a tener desarrollo en España como valor refugio. Habrá que ver si consiguen convencer a los inversores españoles.

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