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Ana Martín
Ana Martín

Sánchez queda atrapado en la tela de araña de la Defensa y su única opción es el PP

El presidente se resiste a asumir que no está en condiciones de elegir, que para este viaje necesita llevar de copiloto al principal partido de la oposición. Pero se acerca un momento crucial

Madrid Actualizada 04:30

Pedro Sánchez y María Jesús Montero, el miércoles en el Congreso

Pedro Sánchez y María Jesús Montero, el miércoles en el CongresoEugenia Morago/ PSOE

Pedro Sánchez no cuenta nada de sus planes de rearme y tampoco deja que los cuenten los demás. En la Moncloa se enfadaron mucho el jueves al conocer que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, había afirmado durante un coloquio en Varsovia que España quiere llegar al 2 % del PIB de gasto en Defensa este verano. Dijo más Rutte en una sola frase que el presidente del Gobierno en las seis horas que había estado el día antes en el Congreso para, supuestamente, informar a los grupos parlamentarios. Y claro, el Ejecutivo tardó un suspiro en salir a desmentir a Rutte; o matizarlo al menos. «Será lo antes posible, pero no hemos llegado a ningún compromiso concreto. Estamos en ello. Cuando haya algo lo trasladaremos a la opinión pública», zanjaron.

La opacidad de Sánchez frente a la claridad de otros líderes europeos tiene escamados a sus socios y a la oposición. En la Moncloa lo justifican en que es aún una fase muy inicial, que toda Europa es un mar de dudas, que estamos «en un periodo de incertidumbre», que las cartas no estarán boca arriba hasta la cumbre de la OTAN en La Haya de finales de junio y que ni siquiera está cerrada la estadística del gasto en Defensa real de 2024. En definitiva, que de momento no tienen las respuestas.

Pero lo cierto es que el presidente tiene más respuestas de las que afirma. Lo que ocurre es que no las quiere dar para no aumentar la tela de araña en la que se ha metido, con unos socios —incluido Sumar— que no se creen la multiplicación de los panes y los paces que Sánchez les ha prometido; que no se creen que el Gobierno pueda invertir más en seguridad sin recortar partidas sociales.

Tropas sí, tropas no

Ahora se acerca un momento crucial para Sánchez, que se movido en el vuelo alto durante todos estos meses, sin aterrizar ninguna decisión. El jueves, tras la cumbre de 31 países en París, Francia y el Reino Unido anunciaron el envío de una misión a Ucrania para evaluar un posible despliegue de tropas de paz en un futuro no lejano. Emmanuel Macron reconoció que no hay unanimidad al respecto entre los socios, pero también sostuvo que varios países europeos formarán parte.

El presidente ucraniano, el jueves en París junto a Macron y Starmer

El presidente ucraniano, el jueves en París junto a Macron y StarmerEFE

¿Y España? Si nos atenemos a lo dicho por Sánchez, no. Si nos atenemos a lo escrito por el periódico El País, probablemente. El diario de Prisa publicó el 10 de marzo que España será parte de la misión militar europea sobre el terreno en Ucrania si finalmente hay un acuerdo de paz con Rusia. El periódico citaba fuentes del Ministerio de Defensa, puesto que el departamento de Margarita Robles está trabajando intensamente en los distintos escenarios, de forma discreta. Esa fuga de información provocó un gran enfado en el equipo del presidente. No en vano, en público Sánchez nunca ha admitido siquiera la posibilidad de que España esté en esa misión porque es muy prematuro. Así que en la Moncloa recordaron a Defensa la importancia de mantener la boca cerrada.

Pero el momento es trascendental para Sánchez porque esa misión sobre el terreno de la que se ha venido en llamar la «coalición de voluntarios» sí le obligaría a ir al Congreso a algo más que glosar la encrucijada histórica en la que se encuentra Europa y citar a Jean Monnet, uno de los padres fundadores de la UE.

La Ley de la Defensa Nacional, impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero después de la salida de las tropas españolas de Irak, reza en su artículo 17: «Para ordenar operaciones en el exterior que no estén directamente relacionadas con la defensa de España o del interés nacional, el Gobierno realizará una consulta previa y recabará la autorización del Congreso de los Diputados».

No caben interpretaciones por más que el Gobierno retuerza la Constitución, como lo está haciendo estos días para justificar que no presentar los Presupuestos de 2025 a la Cámara Baja no es incumplir la Carta Magna, porque ésta contempla la posibilidad de prorrogar los anteriores (sí, pero para los supuestos en los que las Cortes no aprueben los nuevos a tiempo para que entren en vigor el 1 de enero, no para cuando el Gobierno ni siquiera los lleve al Parlamento).

Así que la huida hacia adelante de Sánchez tiene que terminar más pronto que tarde. Lo sabe él y lo sabe Alberto Núñez Feijóo. Lo que ocurre es que el presidente se resiste a asumir que no está en condiciones de elegir, que para este viaje necesita llevar de copiloto al principal partido de la oposición, que además es el partido mayoritario en el Parlamento nacional y también en el europeo.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante su intervención este miércoles en el pleno del Congreso

Alberto Núñez Feijóo, durante su intervención este miércoles en el pleno del CongresoEFE

En el PP no ocultan su indignación con el trato que les está dispensando Sánchez, ocultando información a su líder, prohibiendo que se vea con el jefe del Estado Mayor de la Defensa, a pesar de que el almirante Teodoro Esteban López Calderón mantuvo un encuentro el pasado 9 de diciembre con los portavoces de la Comisión de Defensa del Congreso. Y limitando toda comunicación privada a un café en la Moncloa el pasado 13 de marzo, diluido en una ronda de contactos con todos los partidos con representación parlamentaria.

Los populares recuerdan que, en el otoño 2022, medio año después de la invasión de Ucrania, el Gobierno presentó al Congreso los Presupuestos de 2023 y el PP votó a favor de la sección del Ministerio de Defensa; por «sentido de Estado» y para que la seguridad no dependiera del voto de socios de Sánchez como Bildu y ERC. Son esos Presupuestos los que siguen en vigor, aunque tengan tantos parches que estén irreconocibles. «No se atreva a cuestionar el sentido de Estado del PP», le dijo Feijóo a Sánchez el miércoles.

Pese a todo, después del debate más incómodo para el presidente desde aquel en el que tuvo que justificar su cambio de postura respecto al Sáhara (tres años hace ya), queda una sensación: que si no hay un pacto de Estado en Defensa es porque Sánchez no lo ha buscado hasta ahora, no porque el PP no esté -y siga- dispuesto a dárselo.

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