
Las hermanas Mitford
Dinastías y poder
«Nunca te cases con una Mitford»: las hermanas que revolucionaron la sociedad de entreguerras
Fueron musas de artistas como Lucian Freud, tomaron el té con Hitler y llegaron a enamorarse de un Brigadista Internacional que luchaba en la Guerra Civil española
Una casada con el líder del fascismo británico, otra convencida comunista y una fanática nazi. Todo lo que rodea la historia de estas hermanas inglesas resulta excéntrico o curioso. «Nunca te cases con una Mitford», llegó a afirmar uno de sus maridos. Fueron musas de artistas como Lucian Freud, tomaron el té con Hitler y llegaron a enamorarse de un Brigadista Internacional que luchaba en la Guerra Civil española.
Nancy, fue novelista; Pamela, millonaria por matrimonio; Diana, se casó con el líder fascista Oswald Mosley; Unity, nazi convencida; Jessica, la «oveja roja» del clan por su militancia comunista y Deborah, un referente de la vida cultural en Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XX.

La familia Mitford en 1928
Eran las hijas de David Ogilvy, lord de Redesdale. Miembros de la alta sociedad británica, sus padres tenían fama de excéntricos y snob aunque simpatizaban con las políticas de Neville Chamberlain. Eran seis chicas que se criaron en la casa solariega de Asthall Manor, en el condado de Oxforshire. No pisaron una universidad y tampoco fueron buenas deportistas, pero lograron codearse con lo más granado de los salones londinenses del periodo de entreguerras durante el reinado de Jorge V.
Diana era la tercera. Considerada una de las mujeres más seductoras de su tiempo, en 1929 conoció y se casó con el heredero de la millonaria dinastía cervecera irlandesa, Bryan Guinness, aspirante a escritor. El matrimonio ofrecía interesantes veladas con los años recreadas en la novela de Evelyn Waugh, Cuerpos Viles. La pareja tuvo dos hijos, pero terminaron separándose.Diana se había enamorado de Oswald Mosley, el fundador de la Unión Británica de Fascistas que debutó en política como ministro del laborista Ramsay McDonald. Él pertenecía también a la aristocracia y estaba casado con una hija del virrey de la India, George Curzon. El naciente fascismo británico abogaba por un fuerte nacionalismo que devolviese el esplendor imperial a una Gran Bretaña desplazada económicamente por Estados Unidos tras el final de la Gran Guerra y humillada en Sudáfrica por los bóers. Mosley aspiraba a ser una especie de fürher británico.
Diana se convirtió en una asidua visitante de Alemania e invitada de honor en los Congresos Nacionales del Partido de Nuremberg. Ella y su hermana Unity, la cuarta, convencida nazi, estaban fascinadas por el potencial que el nacionalsocialismo desplegaba sobre Europa. Para las Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, dicen que Hitler puso un Mercedes con chófer a su disposición. Semanas después, Diana y Mosley se casaban en el salón de la residencia de Goebbels, todopoderoso ministro de propaganda. Tuvieron un hijo.
Durante la guerra, Diana y Mosley vivieron en una situación de semi-vigilancia en Inglaterra, en una granja en los terrenos de la prisión de Holloway, cerca de Londres. Tiempo después se trasladaron a Francia, a un palacete en las afueras de París cercano al de los «exiliados» duques de Windsor, Eduardo VIII y su mujer Wallis Simpson. La pareja siguió manifestando su apoyo público al «Unión Movement», el partido heredero del fascismo inglés. En su madurez, Diana publicó dos libros de memorias. Falleció en 2003 tras una vida tan apasionante que la televisión no dudó en llevar a la pequeña pantalla como uno de los personajes de la sexta temporada de la serie Peaky Blinders.

Nancy, Diana, Unity y Jessica Mitford en la portada de The Sketch (1932)
Jessica Mitford ocupaba el quinto puesto en la lista de hermanas. También se sumó al fervor totalitario, aunque lo hizo en el lado del comunismo. A finales de 1936 conoció en Londres a Esmond Romilly, convaleciente por enfermedad tras su participación como brigadista en la sección de ametralladoras del batallón Thaelmann que luchó en el frente de Madrid.
Él era sobrino de Clementine Hozier, la sufrida esposa de Winston Churchill. Juntos regresaron a tierras españolas hasta que intervino el ministro de exteriores británico para recogerles con un barco de la armada en el puerto de Bilbao. Después se marcharon a América donde él se alistó en la Real Fuerza Aérea Canadiense para luchar en la Segunda Guerra Mundial.
Sus posteriores simpatías con el comunismo hicieron que Jessica tuviese que testificar frente al «Comité de Actividades Antiestadounidenses» durante el 'macartismo'. También ejerció el periodismo y fue una abanderada de los derechos civiles. Su libro autobiográfico, Nobles y rebeldes, es una genial sátira de la sociedad del siglo XX.
Deborah Mitflord, era la más pequeña. En 1941, mientras Diana era vista con recelo por la sociedad británica, se casaba en Londres con Andrew Cavendish, segundo hijo del duque de Denvonshire, que servía como teniente en el ejército británico. Poco después, la muerte en combate aéreo en Bélgica del primogénito y heredero del ducado (Willian, recién casado con Kathleen Kennedy, hermana del futuro presidente americano y que en esas fechas comandaba una lancha torpedera PT-109 en el Pacífico Sur), los convertía en depositarios de uno de los títulos más importantes del Reino Unido.
Andrew trató de integrase en los gabinetes de su tío Harold Macmillan hasta que decidió unirse al Partido Social Demócrata. Ella se dedicó a la caza del zorro y a restaurar su enorme patrimonio. Adoraba a Elvis Presley, le gustaba el rock, el expresionismo abstracto y el pop. ¿Son o no genuinas estas hermanas?