
El Papa Benedicto XVI, portando la casulla rosa
Esta es la razón por la que los sacerdotes visten de rosa este domingo
Su uso marca una pausa en el rigor de los tiempos litúrgicos de Adviento y Cuaresma, recordando a los fieles que, a pesar del sacrificio, la alegría de la Redención está cerca
Si este domingo ves a un sacerdote vestido de rosa en la Misa, no es casualidad ni un error en su vestimenta. Este color, que solo se usa dos veces al año en la liturgia católica, tiene un significado profundo. Pero, ¿de dónde viene esta tradición y qué representa realmente?
Un color con significado
El color rosa en la liturgia es el resultado de la fusión entre el morado, que simboliza penitencia y preparación, y el blanco, que representa la alegría y la luz. Su uso marca una pausa en el rigor de los tiempos litúrgicos de Adviento y Cuaresma, recordando a los fieles que, a pesar del sacrificio, la alegría de la Redención está cerca.
Domingo Gaudete y Domingo Laetare: Las dos fechas clave
Los sacerdotes visten de rosa en dos domingos específicos del año:
- El tercer domingo de Adviento (Domingo Gaudete): Su nombre proviene del latín Gaudete, que significa «alegraos». Es un llamado a regocijarse porque la Navidad está cerca y la llegada del Salvador es inminente.
- El cuarto domingo de Cuaresma (Domingo Laetare): Se conoce también como 'Domingo de la Alegría' y su nombre proviene del introito de la Misa: Laetare, Jerusalem («Alégrate, Jerusalén»). Es una invitación a recordar que la Pascua está próxima y que la penitencia tiene un propósito: la Resurrección de Cristo.
La tradición de la Rosa Dorada
Antiguamente, en este domingo, el Papa recorría la distancia entre la catedral de San Juan de Letrán y la basílica de la Santa Cruz en Roma, llevando una rosa dorada que entregaba al prefecto de la ciudad.
Esta costumbre derivó en la bendición y entrega de la 'Rosa Dorada' a reyes católicos y personalidades destacadas, e incluso como ofrenda a la Virgen María.
El uso del color rosa en estos dos domingos recuerda que, aunque el Adviento y la Cuaresma son tiempos de reflexión y preparación, también están llenos de esperanza y gozo. Es una invitación a no perder de vista la alegría de la Salvación que se avecina.