
Brad Pitt, Kevin Spacey y Morgan Freeman, en Seven
Cine
El ganador de dos Oscar que rechazó protagonizar 'Seven'
Era el favorito de David Fincher, pero no quiso formar parte del proyecto por dos razones de peso
El final de Seven es uno de los más famosos del cine moderno y un ejemplo perfecto de cómo algo que pasa completamente desapercibido puede tener incluso más impacto que los detalles más espeluznantes. Aunque el cráneo incorpóreo de Gwyneth Paltrow no se llega a mostrar en ningún momento dentro de la caja, todos sabemos qué está ahí. David Fincher sabía a la perfección la implicación de que esté y no se enseñe es aún más poderosa.
New Line Cinema, la productora del filme, intervino de forma repetida en guion para eliminar cierto tono morboso que veían en él y cambiar así su final a otro completamente distinto. Su intención era que Tracy sobreviviese y que su cabeza en la caja se sustituyese por la del perro de Mills. Fue gracias a Brad Pitt que pudimos disfrutar del desenlace original.
El actor que da vida al inspector Mills aceptó formar parte del proyecto con la única condición de que se mantuviese intacta la trama argumental con su mujer decapitada. Más allá de matarla, el intérprete deseaba poder darle su merecido a John Doe y acabar a sangre fría con él tras sus crímenes meticulosamente ejecutados.
Sin duda, Fincher debería agradecer a Pitt que luchase por el famoso desenlace. Hay que reconocer que, si no hubiese sido por él, la película no habría adquirido el estatus de obra de culto de la que goza ahora, 25 años después de su estreno. Sin embargo, él también debería dar las gracias a otro compañero de profesión, concretamente, a Denzel Washington, ya que el hecho de que este rechazase el papel del impulsivo detective David Mills fue lo que le brindó a Pitt su oportunidad para interpretarle.El ganador de dos Oscar, por Tiempos de gloria y Training Day, rechazó formar dúo policial con Morgan Freeman por dos motivos muy distintos y de los que se muestra absolutamente avergonzando. Corría el año 1995 cuando David Fincher se puso en contacto con él porque lo quería de protagonista para su próxima película. Por aquel entonces, el cineasta todavía no se había granjeado la fama que tiene hoy en día. Había pasado los últimos años llevando a cabo vídeos musicales y solo había dirigido un largometraje (Alien 3) con no demasiada soltura.

Morgan Freeman y Brad Pitt, protagonistas de Seven
Washington aceptó leer el guion y le pareció interesante la relación de los asesinatos con los siete pecados capitales. Sin embargo, se sintió abrumado por él. «Era demasiado demoníaca», confesó en una entrevista con Jamie Foxx durante la promoción de The Equalizer. Además, no le daba ninguna seguridad la nula experiencia que tenía Fincher como realizador en aquel momento. Con el tiempo, reconoció que rechazarlo fue un error de cálculo por su parte, pero también elogió el papel de su sustituto: «Evidentemente no era para mí, era un papel hecho para Brad desde el principio».
Gracias David Mills, Brad Pitt, que encandiló a los espectadores a principios de los años 90 en Thelma y Louise y Leyendas de pasión, logró liberarse de su imagen de 'niño de oro' y ganarse un hueco como actor con dotes dramáticos, creíbles. Poco después, de hecho, le llegaría otro de sus papeles icónicos: El club de la lucha.