
El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, acompañado por su esposa, Usha Vance
JD Vance viajará a Groenlandia este viernes en medio de grandes tensiones con la isla
El interés de Estados Unidos por Groenlandia no ha disminuido con el tiempo, y las recientes acciones de la Administración de Donald Trump han vuelto a poner a la isla en el centro del debate geopolítico. A pesar de la reiterada negativa de los líderes groenlandeses a cualquier intento de anexión o compra, Washington continúa con su estrategia de acercamiento. La última señal de este interés ha sido el anuncio del vicepresidente de EE.UU., JD Vance, de que viajará a Groenlandia este viernes, una visita que se suma a la reciente llegada de una delegación de altos funcionarios estadounidenses.
Desde hace meses, Groenlandia ha expresado su rechazo a cualquier movimiento que sugiera una pérdida de su soberanía. Según una encuesta realizada por los periódicos Berlingske y Sermitsiaq, el 85 % de los groenlandeses no quiere formar parte de Estados Unidos. Tanto el primer ministro saliente, Múte Egede, como el entrante, Jens-Frederik Nielsen, han reiterado esta postura, denunciando lo que consideran una injerencia en los asuntos internos del territorio.
La reciente visita de una delegación estadounidense, encabezada por el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mike Waltz, y la esposa del vicepresidente, Usha Vance, ya había generado un fuerte malestar entre los líderes groenlandeses. Aunque el comunicado oficial de la Casa Blanca indicó que la visita tenía un carácter meramente cultural y turístico, con actividades como conocer el patrimonio local y asistir a una carrera de trineos, políticos groenlandeses interpretaron la presencia de Waltz como un gesto de presión política. Egede declaró que se trataba de una «demostración de poder» y que no había «lugar para malentendidos». Por su parte, Nielsen calificó la visita como una «nueva falta de respeto» y un intento de minimizar la importancia de las elecciones locales del 1 de abril.
En respuesta a estos movimientos, Egede y Nielsen han encabezado manifestaciones en Nuuk, la capital de Groenlandia, para protestar contra la supuesta estrategia expansionista de EE.UU. Cientos de personas se congregaron frente al consulado estadounidense con pancartas en defensa de la soberanía groenlandesa. Los líderes políticos han insistido en que Groenlandia «no es una mercancía» y que su estatus político debe ser decidido únicamente por sus ciudadanos.