
Las lesiones musculares
¿Tienen efectos analgésicos los sprays de calor o frío? Esto es lo que dice la OCU
Los estudios clínicos no son concluyentes sobre sus efectos analgésicos
Una contractura, una torcedura, un golpe, artrosis… Cuando el dolor de un músculo, una articulación o un hueso viene acompañado de inflamación no es raro recurrir a un spray de calor o frío a base de salicilatos, mentol o alcanfor. Sin embargo, podrían no ser la mejor opción. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), tras revisar los estudios clínicos publicados sobre sus efectos analgésicos, advierte sobre la falta de evidencia científica. Lo mismo que para el gel de árnica. Y recuerda que el bálsamo de tigre, los aceites esenciales y las cremas con cannabidiol no son fármacos, por lo que no pueden incluir alegaciones de salud.
Antiinflamatorios de uso tópico
Para los que sí existe evidencia científica sobre sus efectos contra el dolor es para los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) de uso tópico, especialmente los elaborados a partir de diclofenaco como principio activo. Es más, usados directamente sobre la zona dolorida (ya sea en gel o en apósito autoadhesivo), estos fármacos evitan buena parte de sus también conocidos efectos secundarios sobre el organismo, así como sus interacciones con otros medicamentos, señala OCU. Lo mismo que los elaborados con ketoprofeno, aunque en este caso precisan receta médica.
Son motivos de peso para priorizar los AINE en su forma tópica frente a su forma oral, al menos entre las personas mayores, muy susceptibles a los efectos adversos de los fármacos, pero también entre las personas polimedicadas y las personas con problemas de riñón, corazón o riesgo de hemorragia gástrica, señala OCU. Ahora bien, antes de adquirir en una farmacia uno de estos fármacos, es aconsejable comparar precios: por ejemplo, un gel de diclofenaco de 60 gramos (a una concentración de 11,6 mg/g) cuesta entre 4,50 y 9,59 euros según la marca.