
Rafael López Cansinos, en el estudio de Radio Córdoba
El portalón de San Lorenzo
La aparatosa antena de Radio Córdoba
En el plano social, Rafael López Cansinos siempre estuvo a disposición de los que intentaban abrirse caminos y nuevos horizontes, especialmente los jóvenes
Antonio Morales Arquillo 'El Pulga' era uno de los chavales más espabilados de mi barrio recogiendo chatarra, por aquellos tiempos un medio razonable con el que obtener algún dinerillo para poder ir al cine. Esta labor la realizaba junto con El Búfalo y su hermano Manolo. Un día de finales de los años 50, con el permiso del sacristán, subieron a la torre de San Lorenzo.
Subían porque las vistas que ofrecía (y ofrece) la torre desde su segundo cuerpo de campanas eran impresionantes. Si mirabas para la izquierda veías nítidamente el meandro que formaba el río Guadalquivir desde Cerámica La Madrileña hasta la altura de lo que llamábamos Peñones de San Julián, ambas referencias hoy desaparecidas. A la derecha se divisaban San Agustín, Santa Marina y San Rafael, cuyas torres gemelas parecía que se podían tocar con la mano.
En el centro, se comprobaba perfectamente cómo San Lorenzo era un punto bajo de la ciudad, que desde ahí se veía subir en altura Realejo y San Pablo arriba. Nos decían que la calle más alta de Córdoba era Obispo Fitero, pero si teníamos en cuenta los edificios ese honor se lo llevaba la cúpula de la iglesia de Santa Victoria, que fue el primer centro educativo levantado en Córdoba para atender a las mujeres. Fue realizada a mitad del siglo XVIII por los arquitectos franceses Luis Gilber y Baltasar Drevetón, y su estilo (neoclásico) siempre nos pareció una cosa rara en nuestra ciudad.

Vista aérea de la iglesia de Santa Victoria
Estaban presenciando, sin saberlo, uno de los primeros intentos para hacer funcionar una gran antena que quiso instalar la emisora EAJ-24, Radio Córdoba. Estaba montada en el patio que había en la primera planta de una casa en la calle Alfonso XIII, propiedad de un tal Bermudo.
Si se hubieran acercado a esa casa habrían comprobado cómo desde su portal se subía un tramo de escalones hasta la planta primera, en donde a la derecha estaban las instalaciones de la emisora y a la izquierda el pequeño patio en el que se había instalado la aparatosa antena, construida a base de angulares de 120 y 70 milímetros ensamblados con roblones. Debía medir unos 65 metros de altura.
Esta antena cuando fue desmontada, quizás por ineficaz, los que acudieron a la oferta para hacerlo incluían la posibilidad de llevarse el hierro desmontado.
La emisora
A las instalaciones de la emisora Radio Córdoba recuerdo vagamente haber ido de pequeño, a algún programa infantil de 'Radio Chupete' que se emitía en la tarde de los jueves y que era patrocinado por los caramelos Hispania, de la avenida de Cervantes. Llenábamos un salón de actos forrado de paneles de corcho en el que también se disputaba un concurso donde participaron Loli Camacho, Trinidad Fernández y Lola Trujillo, tres jóvenes del barrio. El primer premio se lo llevó una muchacha de la calle de los Moriscos que se llamaba Clarita y ellas tuvieron que conformarse con un honroso tercer puesto.

La antena de Radio Córdoba desde la calle Alfonso XIII
En esos años hablar de Radio Córdoba era hablar de Rafael López Cansinos. Había empezado en 1946 prácticamente como chico de los recados. Al poco tiempo de entrar, en 1949, pudo observar cómo desde su emisora se daba la importante noticia (aunque pocos fuesen conscientes entonces) de que la Corporación Municipal, presidida por don Alfonso Cruz Conde, había anulado el nombramiento de Hijo Maldito que recaía sobre don Antonio Jaén Morente, al ser acusado en su día de que marcaba desde Málaga el objetivo de algunos bombardeos sobre la ciudad de Córdoba durante la guerra civil.
Rafael, con trabajo y dedicación, empezó poco a poco a ser el protagonista que daría este tipo de noticias, y al final su voz logró ser reconocida como la voz de Radio Córdoba. Entre sus aficiones personales le apasionaba el mundo de motor, sobre todo aquella Montesa que él supo lucir como pocos por el Paseo de la Victoria. Seguramente recordaba las características de todo tipo de coches y motos, apoyándose para ello en su prodigiosa memoria que tanto contribuyó a su éxito profesional, porque con el micro en las manos reproducía, acompañado de innumerables anécdotas y hechos, todo tipo de situaciones que nos solían poner los pelos de punta.
Quién no recuerda aquellos concursos de saetas que retransmitía, en donde pugnaban un torbellino llamado María Zamorano Ruiz 'La Talegona' con un callado y discreto Luis Chofles Miranda, que acababa de irrumpir en el mundillo. Con su fácil verbo dejaba a todo el mundo contento, incluidos los que perdían. El famoso Hermano Bonifacio, de los Hermanos de San Juan de Dios, decía que la Subasta del Hogar y Clínica de San Rafael que realizaban con el fin de obtener fondos para su hospital, sin la locución de Rafael López Cansinos sería «como si a un buen banquete le faltara el vino».
Como anécdota, en el año 1954 yo estaba convaleciente en San Juan de Dios, y el hermano Bernabé, que era muy paciente con nosotros, no hizo una especie de encuesta en la que teníamos que responder a tres preguntas algo peliagudas:
La primera era «que a quién queríamos más». La mayoría contestó que «a su madre», unos pocos contestaron que «a mi abuela», y los menos a «a mi hermano» o «a mi padre».
La segunda «que quién era más famoso: Kubala, Di Stéfano o Wilkes», tres grandes futbolistas extranjeros que jugaban en la liga española. La mayoría contestó que «Di Stéfano», algunos que «Kubala», otros no contestaron porque no sabían nada de fútbol, y el pobre «Wilkes» creo que no fue ni citado.
Y en la tercera pregunta nos preguntó «que quién era el hombre más bueno del mundo», ahí es nada. Muchos contestaron que el «Hermano Bonifacio», y otro buen grupo contestó que el «locutor Cansinos». No era de extrañar, porque el locutor era conocido en persona por muchos de ellos cuando acudía al hospital para radiar desde allí la subasta. Tanto durante la retransmisión, como fuera ya del micro, se explayaba en muestras de cariño hacía los niños, y eso les llegaba a su corazón inocente.
En el plano social, Rafael López Cansinos siempre estuvo a disposición de los que intentaban abrirse caminos y nuevos horizontes, especialmente los jóvenes. Así, entre los innumerables galardones que recibió a lo largo de sus carreras, tanto provinciales como nacionales, en 1962 recibió el premio Ondas por su colaboración en el programa 'El mundo del trabajo' que presentaban Enrique Pozón Lobato y el Padre Leonardo Pérez de la Orden de Predicadores, dos grandes personas sensibilizadas con el mundo laboral.

Cabecera del 'Diario de Córdoba Director y fundador, Fausto García Tena (1804-1874)
El Diario emparedado
En la casa de Alfonso XIII, en donde estaba ubicada la emisora, EAJ-24 Radio Córdoba, era propiedad como hemos dicho de un tal Bermudo. Por el año 1969, y en cualquier obra de ampliación o remodelación dieron con una estancia emparedada en donde encontraron una colección casi completa del 'Diario de Córdoba', desde sus comienzos en 1849 a poco antes de la guerra de 1936. Estaban perfectamente encuadernados y sólo faltaban algunos ejemplares. La aparición de esa colección hizo acudir a muchos intelectuales, curiosos, e incluso miembros de la Real Academia de Córdoba, para contemplar aquello que era «una joya». Al menos así lo consideró don Federico Algarra Ramírez, (dueño de la emisora) que le dio a dicha colección un trato exquisito y de importancia.
Al fallecimiento de don Federico (1963) y con el traslado de la Emisora a la calle García Lovera, sus descendientes, donaron dicha colección a la Universidad de Córdoba, que llevaba ya varios años en funcionamiento.
Se ha especulado mucho con el origen de dicha colección (su propietario), pero la más razonable es la que insinúa que pudo pertenecer a un miembro de la saga de los Lovera, que por otra parte eran los dueños del periódico.
A pesar de que aquel salón de actos estaba aislado con paneles finos de corcho, tenemos que decir que muchas veces sobresalían al patio de la antena, las voces de Rafael López, Paco Vargas, Josefina Quirós, Paco Robles, Pepe Anta, y otros locutores que allí hacían de las suyas con el micro. Sobre todo en aquellas Subastas del Hermano Bonifacio, por Reyes Magos.
Hubo muchas personas que sin ser locutores, en aquellas fechas (1954), merecieron el Bronce de los campeones y que trabajaron en la administración tanto de la emisora como de la compañía de Seguros Covadonga, que también era de don Federico. Me refiero a Manuel Jiménez, Pepe Bustos y Jiménez Monterde entre otros. Ellos eran los que atendían a los clientes que solicitaban discos dedicados. Así se explica que casi todos los días y en la sesión de discos dedicados de la sobremesa, se oyera: “A continuación, escuchen ustedes unas jotas aragonesas dedicadas por Ricardo Solanas, para todos los radios oyentes". O estas otras jotas que dedicaba todos los días un tal Campos Serrano de Cabra. Igualmente para todos los radios-oyentes.
El bronce y el Atlético de Madrid
Al hablar de bronces tenemos que hablar de las muchas fundiciones o seudo-fundiciones que había en Córdoba, de este metal y latón. En la calle Pedro Verdugo, estaba la de los hermanos Peña, laboriosos personajes. El cojo, era un gran profesional y mejor persona, y su otro hermano, siendo también gran persona, era un poco «más raro». Un año quiso salir en la procesión del Cristo del Calvario, y su empeño fue hacerlo en todos los sitios, es decir de costalero, con vara y con cirio. Quizás el mejor bronce que salió de este taller, por su terminación y belleza, fueron las hermanas de los Peñas, que eran una mujeres bellísimas.
Muy cerca de allí y en el arroyo de San Lorenzo, en lo que fue el Salón San Lorenzo, se ubicaban varias industrias. Estaban los mecánicos Camacho y Serrano, Carpintería Gordillo y la fundición de Bronce de Caparros-Arrizabalaga. El dueño de esta fundición (Caparros) fue el Ángel Nieto de Córdoba, en las carreras de motos. Siempre que había competiciones en el Circuito de la Victoria, él se enfrentaba a todo el mundo, especialmente a los hermanos Carlitos y Demetrio del Val, que por aquellos tiempos (1953), eran los ídolos de la motos en España. Pero en esta fundición ocurrían otras cosas más simpáticas. Los miembros del taller habían tenido la santa paciencia, de coger uno a uno, a una docena de ratones y ponerle en los lomos una simulación de la camiseta del Atlético de Madrid, con sus números de equipo. Cuando llegaba la hora de la comida, unas simples palmas de Fernando, (entrenador), era suficiente para que todos los ratones acudieron a su encuentro para comer. El gato ya familiarizado miraba como un espectador más.
Entre el resto de abundantes fundiciones que había en Córdoba, vale la pena comentar la anécdota que ocurrió en el Campo de Fútbol de Lepanto. Fue con motivo del campeonato de fútbol de empresas que se celebraba en dicho Estadio. Un día jugaba La Cordobesa en contra del equipo de Perfecto Sillero, y el partido estaba muy igualado. Cerca del final el delantero de la Cordobesa, el popular Lucas (hasta hace poco vecino del cine Coliseo San Andrés), fallaba un gol cantado delante de la puerta que daba al barrio de Cañero, y fue tal el cabreo que le proporcionó su fallo, que optó por darse un cabezazo contra el suelo abriéndose la frente. Este detalle de amor propio quedó para siempre como Un Bronce, en el recuerdo del desaparecido Campo de Lepanto.
El discurso del Rey Alfonso XIII
Volviendo a las vistas desde la torre de San Lorenzo, en ese Colegio de Santa Victoria que tanto se destacaba sobre el horizonte estuvo de monja profesa una sobrina del canónigo lectoral de la Catedral don José María Gallegos Rocafull. Se llamaba Carmen Lapaya Gallegos, que luego se cambiaría por Carmen Serraler Gallegos, y terminó sus días en por las tierras valencianas.
Gallegos Rocafull, cuya intensa vida requiere muchas páginas para poder contar apenas un breve resumen de la misma, fue un hombre de sincera vocación social. Ejecutor principal de la constructora de casas baratas La Solariega en San Cayetano, Marrubial y la Cuesta la Pólvora, en donde se levantaron cerca de cien casas para trabajadores, fue colocado en dicha misión por el obispo don Adolfo Pérez Muñoz, autor de dicha idea con aportaciones propias de su dinero. Por desgracia, el tiempo y la política separarían sus caminos de fecunda colaboración tras la guerra.
Años antes, Gallegos Rocafull había sido invitado un día de 1921 por la Marquesa del Mérito a un acto que ésta había organizado en el marco del Circulo de la Amistad, con la presencia de su majestad el Rey Alfonso XIII, aquel que da nombre a la calle de la emisora de Radio Córdoba. El evento era para el 23 de mayo, cerca de nuestros días grandes de Feria, en principio una especie de convención de los olivareros de Andalucía de la que, a pesar de la presencia del monarca, razonablemente poco se podía esperar más allá de escuchar las siempre presentes quejas de los agricultores, así como las siempre medidas palabras de consuelo de las administraciones y políticos del ramo.
Pero ese día, por lo que fuese, Alfonso XIII sorprendió a todos y soltó un durísimo discurso de tinte personal que nadie había previsto. Alarmados los próceres y prebostes asistentes al acto por todo lo que había soltado por su boca la prensa oficial (siempre hay prensa oficial) trató de maquillar como pudo en sus crónicas el discurso. Y desgraciadamente la radio no estaba entonces para retransmitirlo en directo. Pero un sencillo medio local que asistió al acto, 'El Defensor de Córdoba', valientemente publicó el 30 de mayo el discurso de forma literal, sin censura. Y esto es lo que dijo el monarca:
Acertadamente vuestro Alcalde ha recordado el lema de «muy noble y muy leal», que escribe Córdoba en su escudo.
Ha sido esta ciudad siempre de las más importantes de España, incluso durante la época en que el país estaba dividido en pequeños reinos e igualmente importante en el periodo de la Reconquista.
Después de aquellos días de gloria, vinieron otros de retraimiento en que pareció que Córdoba, satisfecha de su papel en el pasado, esperaba inactiva su resurgimiento.
Este está más cercano de lo que creéis los cordobeses.
Tengo intensa afición al estudio constante de los problemas que interesan a mi país; por eso he podido apreciar que en gran parte de España y especialmente en Andalucía, son deficientísimos los medios de transporte y que estas deficiencias fueron mayores aún durante la guerra.
En España las comunicaciones no son rápidas; por eso la distribución de la producción y de las subsistencias no se verifica con la facilidad y regularidad necesarias y esto es muy importante, ya que refleja e influye tan poderosamente en toda la vida del país y en la economía nacional.
En este momento mi Gobierno tiene presentado al Parlamento un proyecto de verdadera trascendencia sobre este problema. Ahora bien, el Rey no es absoluto ni puede hacer otra cosa que autorizar con su firma que los proyectos vayan al Parlamento, pero no puede hacer nada para que salgan de allí aprobados.
Yo estoy muy satisfecho de no contraer responsabilidades, esas responsabilidades que pasaron de la Corona al Parlamento. Prefiero, sin esas responsabilidades, ofrecer mi vida a mi país; pero es muy duro que no pueda prosperar lo que interesa a todos, por pequeñeces de política.
Presenta un proyecto mi Gobierno; lo combaten y cae. Los ministros que suceden a los caídos tampoco pueden adelantar, porque los anteriores se han convertido en oposición. ¡Cómo van a ayudar a quienes los sustituyeron!
Algunos podrán sospechar que al expresarme así me aparto en cierto modo de mis deberes constitucionales; pero yo digo que después de diez y nueve años de Rey, en los que varias veces he arriesgado mi vida, no he de incurrir en una falta de esta especie.
Yo creo que las provincias deben empezar un movimiento de apoyo a su Rey y a los proyectos que sean beneficiosos, y entonces el Parlamento se acordará de que es mandatario del pueblo, porque eso significa el voto que dais en las urnas; entonces la firma del Rey será una garantía de que estos beneficios serán una realidad. Con mejoras que tanto significan para Córdoba como, por ejemplo, el ferrocarril directo a Puertollano, hacer navegable el Guadalquivir hasta aquí para barcos de regular calado, lo que permitirá establecer precios de transporte a dos céntimos por tonelada y kilómetro. Si llegan a realizarse, ¿quién podrá competir con esta ciudad, que será el centro de exportación andaluza? Porque a estas circunstancias favorables unirá la feracidad de su suelo privilegiado.
Alcalde: saludo a Córdoba que recuerda siempre su lema de «muy noble y muy leal".
Córdoba 23 de mayo de 1921.
La verdad, es que yo, humildemente, no quito ni una coma a lo que dijo el rey. En 1931, diez años después, le pasarían la cuenta por haber contado «las verdades del barquero».