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Cartas al director

El placer de envejecer

En un mundo donde la juventud se idolatra y la productividad reina, envejecer con serenidad, bienestar y aceptación, se convierte en un acto de rebeldía. La sensualidad epicúrea, lejos de ser un hedonismo desenfrenado, nos invita a saborear los placeres sencillos: la brisa fresca, el atardecer dorado, el abrazo cálido.

Epicuro, maestro de la moderación, nos recuerda que la verdadera riqueza reside en la experiencia, no en la acumulación. En la era del hiperconsumismo, donde el bienestar se vende en frascos y retiros de lujo, esta filosofía nos devuelve a lo esencial: la conexión con nuestros sentidos, el disfrute del presente, la paz interior.

Envejecer aceptando la vejez es rechazar el ruido externo y abrazar los ritmos propios de la vida. Es redescubrir la alegría en las pequeñas cosas, cultivar relaciones significativas, y encontrar la plenitud en cada etapa hasta el final. La sensualidad epicúrea nos guía hacia una vejez rica en experiencias, conexiones y bienestar auténtico, alejado del marketing y la publicidad.

Carmen Núñez Cuenca

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