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Un grupo de perros en un parque

Un grupo de perros en un parqueEFE

Un impuesto por tener mascota: la idea que se extiende por Europa y llega a España

En nuestro país, Zamora cobró nueve euros anuales a los dueños de perros, aunque finalmente lo retiró. Ahora, otros municipios se plantean implantarlo

Más de 30 millones de mascotas residen en España. Según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales (ANFAAC), 9.313.098 son perros, suponiendo el colectivo mayoritario, seguido de 7.860.966 peces y 5.858.649 gatos. Una población numerosa que, con los años, ha ido in crescendo.

Por este motivo, son muchos los países que han comenzado a cobrar un impuesto por la tenencia de mascotas, especialmente perros. Es lo que ocurre en Alemania, donde los propietarios de canes pagan una tasa anual, y lo que se estudia llevar a cabo en Francia, donde están debatiendo su viabilidad y aceptación pública.

La excusa para esta tasa es la del mantenimiento de parques públicos, a menudo utilizados por perros, o la gestión de residuos. En la vecina Alemania se recaudan 421 millones de euros al año, y es que en ciudades como Berlín o Fráncfort los dueños desembolsan entre 100 y 120 euros al año, aunque en otras se dispara hasta los 1.000, como es el caso de Núremberg.

En España, esta iniciativa se retomó en 2019 en la ciudad de Zamora, puesto que ya se había aplicado hasta 1992 por el aumento del número de canes. Sin embargo, la tasa se retiró el año pasado después de que «cumpliera su función», según explicaron desde el consistorio castellano y leonés. Los dueños debían de pagar nueve euros al año, dinero con el cual se mejoraban los servicios municipales.

Algunos ayuntamientos vieron tentadora esa posibilidad de obtener estos beneficios extra y siguieron los pasos de Zamora planteando la introducción de este impuesto, como Gijón o Palencia. En esta última fue el partido Vox el que lo propuso recientemente, aunque sin éxito alguno. La opinión generalizada entre los dueños no es muy positiva, aunque muchos no lo ven mal siempre que conlleve algún tipo de beneficio para sus mascotas, como la construcción de parques destinados a los animales o la introducción de ayudas para los servicios veterinarios.

Desde la Real Sociedad Canina de España (RSCE) se posicionan en contra del hecho de que se grave la tenencia de perros, «especialmente, si es como mero recurso recaudatorio». «Los propietarios y criadores pagamos ya suficientes tasas e impuestos y, muchas veces, adolecemos de servicios adecuados para nuestros perros», lamentan.

Recuerdan, además, que tener un perro supone «más que un capricho o una propiedad» y piden que se ponga el foco en la educación y la convivencia con los animales. «Para mejorar situaciones puntuales sobre limpieza o mantenimiento de espacios públicos sería mucho mejor invertir en campañas educativas y de concienciación ciudadana, empezando por los centros escolares», concluyen.

El precio de tener mascota

Este impuesto que se podría introducir en algunos municipios de España se sumaría al desembolso que, ya de por sí, supone tener una mascota. Según la RSCE, mantener un perro en nuestro país cuesta unos 100 euros al mes, es decir, 1.200 euros anuales. En caso de tener un gato, la cifra desciende ligeramente hasta los 986 euros al año, tal y como recoge la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

En este gasto se incluyen tanto su alimentación como el coste de los veterinarios, ya que las revisiones, vacunas y esterilizaciones suelen tener un precio bastante elevado. No obstante, gran parte de este dispendio suele estar concentrado en los primeros meses de vida del animal, momento en el que es necesario adaptar el hogar con la compra de objetos necesarios y cuando más se visita al veterinario para la puesta de vacunas, el microchip o la castración.

La alimentación supone el gasto más elevado, siendo de 60 euros al mes en el caso de los perros y unos 25 en el de los gatos. Si lo miramos en términos anuales, la cifra asciende a 700-800 euros en caso de los canes y 300-400 en el de los felinos. Unos números que, obviamente, varían en función al tamaño del animal, sus necesidades y otros factores.

Por ello, muchos dueños se oponen a tener que incrementar su gasto, aunque es cierto que en casos como el de Zamora –de nueve euros anuales– apenas supondría un impacto en la economía familiar. Habrá que esperar, por tanto, para ver si más localidades apuestan por la implantación de esta tasa.

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