
Marruecos visto desde el espacio
El antes y el después de las lluvias en Marruecos muestran un cambio radical en la vegetación en tan solo un mes
Varias regiones que hasta mediados de febrero presentaban un paisaje predominantemente seco, muestran a mediados de marzo extensas áreas cubiertas de verde
Un análisis reciente de imágenes satelitales difundidas por el programa europeo Copernicus revela un fenómeno significativo en el noroeste de Marruecos: la reaparición masiva de vegetación tras semanas de lluvias intensas. Las regiones de Casablanca, Berrechid y Settat, que hasta mediados de febrero presentaban un paisaje predominantemente seco, muestran a mediados de marzo extensas áreas cubiertas de verde.
Este cambio ha sido monitoreado gracias a los datos del satélite Sentinel-2 del programa Copernicus, que proporciona observaciones en alta resolución sobre el estado de la superficie terrestre. Las imágenes comparativas del 14 de febrero y del 16 de marzo muestran con claridad cómo la vegetación ha resurgido tras un periodo de precipitaciones excepcionalmente elevadas.
Según datos recogidos por las autoridades meteorológicas marroquíes y contextualizados por Copernicus, Marruecos registró 113,9 mm de lluvia entre el 1 de septiembre de 2024 y el 19 de marzo de 2025. Esta cifra representa un incremento del 88 % respecto al mismo periodo del año anterior. Aunque sigue siendo un 18 % inferior al promedio histórico, el repunte más reciente ha permitido recuperar parcialmente los niveles de humedad en el suelo y el volumen de los embalses.

El satélite Copernicus muestra el cambio en Marruecos con dos imágenes del 14 de febrero y 16 de marzo
Asimismo, el reverdecimiento facilita la regeneración de pastos, lo que beneficia a comunidades ganaderas que dependen del forraje natural. A nivel ambiental, este tipo de episodios pueden mitigar temporalmente los efectos del cambio climático, aunque no resuelven el problema estructural del estrés hídrico que sufre la región.
Necesidad de vigilancia climática
La recuperación vegetal observada refuerza el papel de los sistemas de observación satelital en la monitorización del clima. Copernicus permite detectar rápidamente cambios en la cobertura del suelo, evaluar el impacto de fenómenos meteorológicos y orientar políticas de adaptación en sectores clave como la agricultura, la gestión del agua y la protección ambiental.
A pesar del alivio que suponen estas lluvias, los expertos advierten que se trata de un fenómeno puntual dentro de un patrón climático cada vez más volátil. La planificación estratégica y la inversión en infraestructura de agua seguirán siendo cruciales para enfrentar los retos del futuro.