El obispo preside la Fiesta de Regla de la hermandad de los Dolores

La imagen de Nuestra Señora de los Dolores, en su camarínJesús D. Caparrós

Bellido presidirá la salida del Viernes Santo a los 50 años del pueblo de Córdoba como hermano mayor honorario

Las imágenes titulares de la cofradía servita estará en besapiés y besamanos en este mes de mayo

La participación de Nuestra Señora de los Dolores en el Via Crucis Magno, en la misma fecha prevista por la hermandad para una salida extraordinaria por el 50 aniversario del nombramiento del pueblo de Córdoba como hermano mayor honorario, hará que esta efemerides pase a celebrarse con una misa solemne así como con participación municipal en el cortejo del próximo Viernes Santo.

Hasta ahora, la hermandad tenía previsto, y así se aprobó en cabildo de hermanos, celebrar este aniversario con una salida en octubre. La aceptación del ofrecimiento recibido desde la Agrupación de Cofradías para participar en el Vía Crucis Magno se complementa con estos dos actos que conmemoran el nombramiento realizado hace 50 años.

Sobre esto último, será el alcalde, José María Bellido, que es miembro además de la cofradía servita, quien acompañe en la presidencia a la Virgen de los Dolores en su estación de penitencia. En este acto, el regidor portará el escapulario que desde hace medio siglo se custodia en la Alcaldía junto a la placa que acredita dicho nombramiento.

Además, como sucede cada cinco años, en este 2025 tocaba besamanos de Nuestra Señora de los Dolores que se celebrará los días 17 y 18 de mayo de forma conjunta con el Cristo de la Clemencia y el primero de esos días tendrá lugar una misa solemne para conmemorar el nombramiento del pueblo de Córdoba como hermano mayor honorario de la cofradía.

Los padrinos de la coronación canónica

Esta distinción se concedió en 1975, cuando se cumplieron diez año de la coronación canónica de la titular de esta hermandad. En aquella ocasión fueron padrinos de la coronación la superiora de la comunidad servita del hospital de San Jacinto, sor Camila Barbosa, y el entonces alcalde, Antonio Guzmán Reina, en representación del pueblo de Córdoba, ya que de esta manera se quería reconocer a los cordobeses de todos los tiempos su fidelidad en la devoción a la Virgen de los Dolores.

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