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Antonio Ledezma
AnálisisAntonio LedezmaEl Debate en América

El Tren de Aragua y el Cártel de los Soles: los instrumentos criminales de Nicolás Maduro

Si el Tren de Aragua es el brazo armado, el Cártel de los Soles es el financiero. No se trata de una simple banda de narcotraficantes, sino de una estructura de crimen organizado incrustada en las más altas esferas del poder venezolano

Actualizada 04:30

Nicolás Maduro en el programa de televisión en el que critica a Madrid

Nicolás Maduro en el programa de televisión en el que critica a Madrid

En el escenario del crimen organizado transnacional, pocos nombres resuenan con la misma fuerza que el Tren de Aragua y el Cártel de los Soles. Lejos de ser organizaciones aisladas, estos grupos operan como los brazos ejecutores del régimen de Nicolás Maduro, un entramado de poder donde la violencia y el narcotráfico son piezas clave para su sostenimiento.

El Tren de Aragua, nacido en las cárceles venezolanas, ha evolucionado hasta convertirse en una de las organizaciones criminales más peligrosas de América Latina. Su expansión ha sido vertiginosa, con presencia en Colombia, Ecuador, Perú, Chile y hasta en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, más allá de su impacto en el crimen transnacional, lo que pocos dicen abiertamente es que este grupo actúa como el brazo armado de la dictadura madurista. Tanto Nicolás Maduro como Diosdado Cabello, no tuvieron el más mínimo escrúpulo en anunciar en cadena de radio y televisión, el macabro plan mal denominado «brisa bolivariana», que consistía en enviar de manera planificada centenares de presidiarios a los países del hemisferio.

En un país donde el régimen ha desmantelado las instituciones democráticas y ha reemplazado la seguridad ciudadana por el terror organizado, el Tren de Aragua cumple una función estratégica: controlar territorios, intimidar opositores y mantener un clima de miedo que disuada cualquier intento de rebelión interna. Mientras las fuerzas de seguridad del Estado miran hacia otro lado —o, peor aún, colaboran con estas bandas—, el clan de Maduro se beneficia del caos para perpetuarse en el poder.

El Cártel de los Soles: Narcotráfico desde el Estado

Si el Tren de Aragua es el brazo armado, el Cártel de los Soles es el financiero. No se trata de una simple banda de narcotraficantes, sino de una estructura de crimen organizado incrustada en las más altas esferas del poder venezolano. Su nombre proviene de los soles que adornan los uniformes de los generales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), reflejando el nivel de complicidad entre el narcotráfico y el régimen.

Este cártel no es una especulación ni una acusación infundada. Estados Unidos, la Unión Europea y organismos internacionales han señalado y sancionado a figuras clave del gobierno de Maduro por su implicación en el tráfico de drogas. De hecho, el Departamento de Justicia de EE.UU. ha ofrecido recompensas millonarias por la captura de varios altos funcionarios venezolanos, incluido el propio Maduro, por su papel en esta red delictiva.

Basta con observar y analizar lo que esta aconteciendo en la zona del Catatumbo –eje fronterizo entre Colombia y Venezuela– para darnos una idea de la magnitud de los negociados que se desarrollan para sembrar más de 54 mil hectáreas de hoja de coca, acaudalar réditos que oscilan entre 10 mil y 17 mil millones de dólares, después de envenenar a miles de seres humanos con esos cargamentos de cocaína que trafican.

La hipocresía del «Debido Proceso» en la Dictadura de Maduro

Recientemente, Maduro ha intentado victimizarse, denunciando la supuesta falta de «debido proceso» en investigaciones internacionales en su contra y sobre supuestas arbitrariedades detectadas en las deportaciones a El Salvador, que involucran a personas de origen venezolanos Sin embargo, esta queja resulta insultante cuando recordamos los crímenes que su régimen ha cometido sin el más mínimo respeto por la justicia o los derechos humanos.

La Operación Tún Tún es un término utilizado en Venezuela para describir una práctica de persecución política implementada por el régimen de Nicolás Maduro, especialmente bajo la influencia de Diosdado Cabello. Consiste en la detención arbitraria y sorpresiva de opositores, activistas, periodistas y cualquier persona que la dictadura considere una amenaza. El nombre hace referencia al sonido de los golpes en la puerta («tún tún»), evocando las redadas nocturnas realizadas por cuerpos de seguridad del Estado, como el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) y la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar). Estas detenciones suelen estar acompañadas de procesos judiciales irregulares, desapariciones forzadas temporales y denuncias de torturas.

Cabello ha mencionado la «Operación Tún Tún» en su programa de televisión Con el Mazo Dando, muchas veces con un tono de burla, advirtiendo a disidentes que podrían ser los próximos en recibir la visita del régimen. Es una táctica de intimidación y represión para generar miedo y desalentar cualquier tipo de oposición activa.

¿Dónde está el debido proceso de Rafael Tudares, yerno del presidente Edmundo González, a quien mantienen desaparecido por más de 75 días?

¿Qué debido proceso se le garantizó a los testigos de mesa cuyos hogares fueron allanados violentamente por agentes del Estado? ¿Dónde está el debido proceso de Rafael Tudares, yerno del presidente Edmundo González, a quien mantienen desaparecido por más de 75 días? ¿Qué debido proceso tuvieron las decenas de menores de edad recluidos en cárceles comunes? ¿Qué debido proceso se les ofrece a nuestros pueblos indígenas expuestos al VIH, paludismo y tuberculosis, sin poder contar con acceso a servicios de emergencia y servicios médicos?

¿Qué justicia tuvo el teniente Ojeda, quien ni siquiera recibió un debido entierro porque, según denuncias, fue enterrado vivo por órdenes de Diosdado Cabello? ¿Qué garantías legales tuvieron los presos políticos enfermos que murieron en las cárceles sin recibir atención médica? ¿Qué debido proceso es ese en el que los ciudadanos asilados en una embajada, convertida en cárcel, no pueden obtener el derecho a un salvoconducto? ¿Qué debido proceso se les garantizó al inspector Óscar Pérez, a Fernando Alban, al general Baduel, al capitán Rafel Acosta Arévalo y a las decenas de estudiantes asesinados salvajemente en las calles de Venezuela? ¿Qué debido proceso se aplicó para entenderse con las bandas delincuenciales mediante ese insólito plan de Las Zonas de Paz?

Maduro habla de justicia cuando su régimen es responsable de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, torturas sistemáticas y un feroz terrorismo de Estado

Maduro habla de justicia cuando su régimen ha sido responsable de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, torturas sistemáticas y un feroz terrorismo de Estado, tal como lo han documentado la ONU y la Corte Penal Internacional. Su discurso sobre el «debido proceso» no es más que una burla cínica para intentar lavar su imagen internacional mientras sigue reprimiendo y asesinando a quienes se le oponen.

El Tren de Aragua y el Cártel de los Soles no son solo organizaciones criminales: son instrumentos de un régimen que ha hecho del delito una política de Estado. Mientras el Maduro siga en el poder, la violencia, el narcotráfico y la impunidad seguirán siendo las reglas del juego. La comunidad internacional debe dejar de ver a Maduro como un interlocutor legítimo y reconocerlo por lo que es: el capo de una corporación.

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