
Microplásticos
La presencia de microplásticos en la atmósfera puede influir en el clima
Los resultados mostraron que las gotas con microplásticos se congelaban a temperaturas entre 5 y 10 grados más cálidas que aquellas sin estas partículas
Los microplásticos se han convertido en uno de los grandes problemas del panorama actual, ya que su minúsculo tamaño les hace presentes en casi cualquier lugar del planeta. Un estudio reciente descubrió niveles alarmantes de estas pequeñas piezas en lugares como el cerebro, el hígado y los riñones de los seres humanos.
Estas partículas de menos de cinco milímetros se han ido colando en cada rincón del medio ambiente, y otra investigación asegura que los microplásticos también pueden estar afectando al clima. Científicos de la Universidad de Penn State han probado que estas sustancias en la atmósfera podrían estar afectando el tiempo y el clima al actuar como partículas nucleadoras de hielo, aerosoles microscópicos que facilitan la formación de cristales de hielo en las nubes.
Según un estudio publicado en la revista ACS ES&T Air, estas diminutas partículas pueden actuar como nucleadores de hielo, facilitando la creación de cristales en las nubes. Los microplásticos han sido hallados en los lugares más remotos del planeta, desde la Fosa de las Marianas hasta la nieve del Monte Everest. También se han detectado en organismos vivos, incluidos cerebros humanos, vientres de tortugas marinas y raíces de plantas. Su presencia en la atmósfera sugiere que podrían influir en las precipitaciones, la predicción meteorológica e incluso la seguridad aérea.
Miriam Freedman, profesora de química en Penn State y autora principal del estudio, destaca la necesidad de comprender mejor la interacción de estas partículas con el clima. «Ahora sabemos que los microplásticos pueden desencadenar la formación de nubes, lo que añade una nueva dimensión a su impacto ambiental», señala.Para analizar este fenómeno, los investigadores llevaron a cabo experimentos en laboratorio con cuatro tipos de microplásticos: polietileno de baja densidad (LDPE), polipropileno (PP), cloruro de polivinilo (PVC) y tereftalato de polietileno (PET). Suspendieron estas partículas en gotas de agua y las enfriaron gradualmente para observar su efecto en la congelación.
Los resultados mostraron que las gotas con microplásticos se congelaban a temperaturas entre 5 y 10 grados más cálidas que aquellas sin estas partículas. En condiciones normales, una gota de agua pura se congela a -38 °C. Sin embargo, cualquier impureza, como polvo, bacterias o microplásticos, puede actuar como un punto de nucleación para la formación de hielo.
«En nuestro estudio, el 50 % de las gotas con microplásticos se congelaron a -22 °C», explica Heidi Busse, coautora del estudio. «Esto indica que cualquier partícula insoluble introduce un defecto en la gota de agua, permitiendo que el hielo se forme a temperaturas más elevadas».
Implicaciones para el clima y las precipitaciones
Si bien el impacto exacto de estos hallazgos en el clima aún no está claro, Freedman sugiere que los microplásticos ya podrían estar modificando los patrones meteorológicos. En particular, las nubes de fase mixta, que contienen tanto agua líquida como hielo, podrían ser especialmente vulnerables a estos efectos. Estas nubes incluyen cúmulos, estratos y nimbos, así como las nubes con forma de yunque que aparecen durante tormentas eléctricas.
«Cuando las corrientes de aire elevan las gotas de agua a altitudes frías, los microplásticos podrían estar influyendo en la formación de hielo y, por tanto, en el clima», afirma Freedman.
Además, la presencia de más partículas en el aire podría alterar los patrones de lluvia. Un mayor número de partículas de aerosol dividiría el agua disponible entre más gotas, reduciendo la frecuencia de las precipitaciones. Sin embargo, cuando finalmente llueva, las gotas acumuladas podrían generar tormentas más intensas.
Efectos a largo plazo
Las nubes juegan un papel clave en la regulación de la temperatura global. Reflejan la radiación solar, enfriando la Tierra, pero también pueden atrapar calor, dependiendo de su composición. Si los microplásticos afectan la proporción de agua y hielo en las nubes, podrían influir en este equilibrio climático.
Busse advierte que aún no se comprenden del todo las implicaciones de este fenómeno: «Sabemos que la capacidad de los microplásticos para nuclear hielo tiene consecuencias significativas, pero necesitamos más investigación para determinar su impacto real». Los científicos también analizaron cómo el envejecimiento ambiental, es decir, los procesos naturales que alteran los microplásticos con el tiempo, podría modificar su comportamiento en la atmósfera. Para ello, expusieron estas partículas a la luz, el ozono y ácidos, simulando su interacción con gases y vapores en el aire.
Este estudio refuerza la creciente preocupación sobre la omnipresencia de los microplásticos y su potencial influencia en el clima, abriendo la puerta a nuevas investigaciones sobre su impacto global.